Glorioso 2 - Elche 1: Remontada para acabar el año
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21/12/2003 - 14:04
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés presentó su candidatura para el ascenso de categoría este domingo en Mendizorroza. El conjunto de Mel consiguió superar al Elche en el marcador sobreponiéndose a un gol y una expulsión tempranos, deparó momentos de gran juego e hizo que la calidad de sus hombres acabase marcando las diferencias. Eso sí, el Alavés pagó un importante tributo a los dioses del fútbol, dejándose en el camino a sus dos centrales titulares, el uno -Téllez- por expulsión, el otro -Trotta- por lesión. Ambos se perderán el próximo choque liguero, y el argentino, con fractura de clavícula, es posible que no vuelva en dos meses a los terrenos de juego.

El partido comenzó con un fuerte ritmo, comandado por el Elche ante un Alavés que se veía sorprendido y que muy pronto, para el minuto quince, se quedaba con un hombre menos tras recibir Oscar Téllez dos amonestaciones, la primera de ellas, por protestar, perfectamente evitable. Tres minutos después, sin que Mel tuviese tiempo de rehacer la defensa con un cambio, el Toro Acuña adelantaba a los ilicitanos. Con el choque cuesta arriba, Mendizorroza vio surgir la figura de Quique de Lucas. El catalán, con su escudero Turiel reconvertido en central de circunstancias, dictó una clase magistral de inteligencia futbolística. De Lucas aguantó sin rechistar un puñetazo de Darmón, que el colegiado no vio, y se dedicó, en lugar de a protestar, a jugar al fútbol. Se ofeció a sus compañeros, se desenvolvió como pez en el agua entre líneas, y sirvió balones a los jugadores en punta, haciendo brillar a Navarro e Iván. En una jugada de picardía -un saque de falta con un recién amonestado Acuña entorpeciendo- consiguió la segunda amarilla de un rival y dejó el encuentro equilibrado numéricamente el filo del descanso, después de liderar la reacción de un Alavés, que con un hombre menos, mandó durante la última media hora de la primera mitad.

Tras el descanso, a la figura de De Lucas se añadió la de Iván Alonso. El uruguayo, pegado a banda izquierda, unió a la virtud del desmarque el don de la oportunidad y, por dos veces, batió a Dani Mallo en los primeros veinte minutos de la segunda mitad, en medio de un festival de juego albiazul. De Lucas pudo sentenciar en el minuto 70, pero solo ante Mallo acabó chutando inocéntemente al cuerpo del meta rival.

Con el paso del tiempo, el Alavés fue apagando el partido. Mel aprovechó para dar entrada a Andrea, del equipo filial, en unos últimos minutos en los que el Elche intentó cercar la meta de Gaspercic frente a un ordenado esquema presionante albiazul. Los agobios llegaron muy al final, cuando la expulsión de Turiel y la lesión de Trotta dejaron al Alavés unos instantes con ocho hombres hasta que llegó el final y, con él, la explosión de alegría de equipo y grada. La maldición de las dos victorias ligueras seguidas imposibles, que llevaba dos años largos castigando al Alavés, caía con el añadido de la Copa entre semana. Los albiazules conseguían finalizar el año dando la mejor impresión desde el inicio liguero y, por fin, la salida de Mendizorroza era una galería de sonrisas en las caras de unos seguidores demasiado maltratados últimamente, que tienen por delante unos días para soñar en que su equipo vuelve a tener, por calidad y motivación, horizontes de grandeza.


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