Glorioso 4 - Celta 2: Galaxia albiazul
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22/1/2004 - 15:45
Enviada por fidel





Si uno sigue la prensa deportiva, parece ser que un equipo es galáctico si falla algo en defensa pero luego resuelve delante con jugadas de gran calidad. De ser así la cosa, el Alavés que se ha impuesto esta noche al Celta es acreedor al apelativo de "galáctico": dos despistes defensivos, aprovechados por un debutante Pinilla -lo de "Pinigol" parece, por lo visto en Mendizorroza, bastante justificado- han puesto sordina a un recital de efectividad albiazul, con tres goles brillantes de Rubén Navarro y uno soberbio de Magno, tras jugadas que ha tenido balones a la escuadra, paredes, taconazos, voleas y todos los ingredientes para, como señaló Mel tras el partido, para "enlatarlos y mandarlos de gira por Asia", si los frimantes de los tantos cobrasen de Florentino y no de Gonzalo.

El caso es que el Deportivo Alavés se ha sobrepuesto a unos inicios despistados en defensa en cada período, aprovechados por un Celta con muchos argumentos ofensivos, y ha terminado mandando en un partido en el que los goles de los vigueses han terminado por ser contraproducentes para los de Lotina, aunque han servido para dejarles una puerta a la esperanza en Balaídos.

Un inicio titubeante albiazul presagiaba problemas, que llegaron a balón parado: un servicio de falta de Luccin fue rematado a la red por un Pinilla recién desembalado, que se encontró solo, ante la mirada atónita de Téllez, en un área supuestamente poblada por defensas albiazules. Sin embargo, ¡lo que son las cosas!, el Alavés de la Copa, en el que juegan algunos jóvenes poco habituales, se vino arriba ante un Celta plagado de titulares. Tras el gol, la defensa albiazul se entonó, Pablo se hizo con las riendas y Angel y Coira empezaron a darle aire a las bandas. Poco a poco, el Alavés fue llegando al entorno de Cavallero. Primero con un remate tímido de Ochoa tras centro de Pablo, y, mediada la primera mitad, llegó el empate, cuando un excelente pase de Pablo de derecha a izquierda fue centrado por Magno para que Navarro, llegando desde atrás, batiese a Cavallero. Ante un Mendizorroza cercano al delirio, Vucko hacía mandar al larguero con apuros al meta vigués un balón centrado por Coira. El rechace casi lo cuela Navarro. Fue el catalán quien acabó poniendo justicia en el marcador en el minuto 38, con un servicio directo de falta que entró por la escuadra derecha de la meta de Cavallero, algo no visto en Mendizorroza hace una eternidad. Al descanso, la sensación de baño se palpaba en el ambiente, y no precisamente por la lluvia que caía sobre Mendizorroza.

En la reanudación, sin embargo, volvieron las nubes, de nuevo en forma de oportunista delantero chileno. Pinilla se adelantó a Angel para poner el empate en el electrónico. No hubo que esperar, sin embargo, mucho para que volviesen a predominar los intereses albiazules. En tres minutos mágicos, el Alavés hizo dos goles de fantasía. Primero fue Rubén Navarro quien aprovechó, entrando en velocidad, una combinación que nació de Pablo y pasó por el talón de Magno, y después fue Magno quien culminó con un remate de volea una pared con Navarro. Era el minuto 53, y con una eternidad por delante, las sensaciones en Mendizorroza volvían a ser, años después, las de las noches grandes. El equipo había devuelto, con creces, el valor de la entrada a los aficionados presentes en el Coliseo Albiazul.

A partir de ese momento, llegó la fase de madurez. Ante un Celta forzado a no dejar para Vigo la reparación del siete que le estaba haciendo el Alavés, los de Mel supieron aguantar los envites celestes. Con un buen sistema de apoyos en la medular y un trabajo sordo pero efectivo, los albiazules consiguieron desactivar el juego vigués, incluso a balón parado.

Tanto Lotina como Mel coincidieron tras el partido en que la eliminatoria seguía abierta, y ambos hicieron más hincapié en el juego -el técnico albiazul para bien, el celeste para mal- que en el resultado. Pase lo que pase en Vigo, que puede pasar de todo, la sensación que queda del partido de esta noche es la de que este Alavés está en un excelente momento de juego, con veinte jugadores en disposición de jugar en cualquier momento, y de hacerlo bien, ante cualquier rival, en un momento decisivo de la temporada. Y además, si esta noche algún astrónomo ha visto en alguna parte del Universo algo parecido a una galaxia de tonos albiazules, seguro que era el reflejo de Mendizorroza. Que nos quiten lo bailao.


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