Sporting 2 - Glorioso 0: Bienvenidos a la crisis
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08/2/2004 - 09:11
Enviada por fidel





El año 2.004 está siendo terrible para los intereses ligueros del Deportivo Alavés. El equipo, que llegó al parón navideño en un estado de juego bueno y mejorando, iniciaba febrero con un choque de máxima exigencia, ante el sorprendente líder -todo lo sorprendente que se puede ser a estas alturas de liga- con la presión añadida de que la clasificación empieza a marcar ya diferencias entre ambos equipos, el favorito a priori y el que los puntos colocan en posición de privilegio. Y el Alavés fracasó ante el Sporting. Con un planteamiento similar al utilizado en los últimos desplazamientos, los de Mel perseveraron en sus vicios por omisión cara a la puerta contraria y cometieron un error defensivo grave para una escuadra con la mentalización que se supone para estas labores, permitiendo que un central, Cristian Díaz, cabecease a la red en el minuto dieciocho de la primera mitad un corner adelantándose a Téllez y Sarriegi.

El fuerte ritmo impuesto al partido por el Sporting hizo el resto. El Alavés, sin el balón, apenas podía llevar peligro a las inmediaciones del meta Roberto. El Sporting, más fresco de cabeza y de piernas, contrarrestaba sin excesivos problemas los intentos de creación de juego albiazules, con un De Lucas impreciso y un Navarro perdido por delante. La entrada de Vucko e Iván Alonso no contribuyó a mejorar las prestaciones albiazules, mientras que el Sporting, arropado por un público volcado, recuperaba progresivamente el mando del partido a medida que se iba desarrollando la segunda mitad.

El Sporting resolvió el compromiso en el marcador -en el campo hacía rato que lo había hecho- cuando, en el minuto 86 Pablo Alvarez culminó una rápida combinación batiendo a Gaspercic. El Alavés rubricaba su fracaso ante el líder, volvía a desaprovechar una serie de resultados de víspera de los equipos rivales y confirmaba su estado de crisis, más allá de los brillos de una Copa que empieza a servir de excusa para un bajón de rendimiento preocupante y que no puede explicarse por la acumulación de partidos, dado que la plantilla está rotando entre ambas competiciones. Como hace un año, el equipo malvive presa de las incertidumbres, con una dirección técnica aturdida por una realidad que le está superando. Menos mal que, tras el jueves, solo quedará la liga y, si todo va bien, la final de Copa. No habrá ya excusas para las faltas de compromiso de unos y el cansancio sicológico de otros.


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