Glorioso 2 - Almería 0: Prueba superada
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15/2/2004 - 13:29
Enviada por fidel





El Alavés marca dos goles, anotados por los delanteros. Gaspercic mantiene la puerta a cero. Se derrota en casa a un equipo en teoría inferior, por presupuesto y situación clasificatoria. ¿Ha vuelto la normalidad a Mendizorroza? Los fríos datos parecerían indicar que este Alavés-Almería ha significado el regreso a la senda que lleva a que las cosas sucedan según está previsto en el guión de quienes pensamos que el mayor presupuesto de la categoría tiene que acabar arriba en la clasificación. Pero, sin dejar de ser esto cierto, la verdad es que durante una hora el Alavés las pasó canutas para romper su maleficio cara al gol, y durante otra media pasó sus apuros ante un rival en inferioridad numérica para conseguir que, de nuevo, tres puntos se quedasen en casa.

Los comentarios de los últimos días que hablaban de posible cambio en el banquillo albiazul daban el choque ante el Almería cierto aire de ultimátum. Y Mel, que por la mañana veía al filial junto a quien se suponía que podía cesarle por la tarde, confió en el bloque que peleó en Zaragoza el pasado jueves, con los únicos cambios de Sarriegi por Ochoa, de Gaspercic por Juan Pablo y el obligado de Vucko por Iván Alonso, a quien sus compañeros recordaron saltando a Mendizorroza con una camiseta que rezaba "Animo, Iván Alonso. Tus compañeros". Y, como si de una calca del partido copero, y de otros tantos más a lo largo de las últimas semanas, se tratase, el Alavés volvió a mover la pelota sin apuros detrás pero sin mordiente. Enfrente, un Almería inocuo, salvo algún amago de Benítez, solventaba sin excesivas dificultades la papeleta ante una escuadra albiazul que, durante los primeros cuarenta y cinco minutos, tuvo la osadía de disparar dos veces a puerta, una por medio de De Lucas, y otra de Vucko, ambas desde fuera del área. Los de Mel lanzaron ocho córners en esa primera fase, aunque sin generar peligro.

En la reanudación las cosas seguían igual hasta que, en un par de minutos, el Almería se quedó con diez por expulsión del central Lago, y el Alavés anotó fruto de un centro desde la línea de fondo de De Lucas que Rubén Navarro remató a trompicones. Más de cara imposible, el partido parecía resuelto para los locales, pero aún quedaba historia. Por ejemplo, el regreso de Ibon Begoña tras unos meses fuera de equipo por lesión. O los apuros de un Alavés que, pese a la superioridad numérica, veía cómo Benítez se encontraba solo cuando Gaspercic rechazaba con dificultadoes un fuerte disparo lejano de Sahnoun. El paraguayo fallaba lo infallable, y metía el miedo en el cuerpo albiazul, que veía cómo el Almería no se resignaba a su suerte.

Otro aspecto positivo del partido para los gasteiztarras llegó casi al final. Mel dio entrada a Kiko. El jugador, de personalidad frágil, llevaba varios partidos fuera del equipo, y el técnico decidió darle unos minutos, en lugar de un bregador Rubén. Y Kiko volvío por donde solía, con la ayuda de un De Lucas impreciso y difuso en diversas fases del partido pero que dio una nueva asistencia de gol, esta vez rompiendo con un toque el fuera de juego y habilitando al valenciano, que se encontró con un balón de oro solo ante Valerio y no perdonó. Kiko, en lugar de celebrar, casi llora de rabia: tras semanas ausente, había vuelto, y con un gol en el minuto noventa.

El caso es que el Alavés resolvió, aunque con problemas, su regreso al mundo real tras el sueño copero. El equipo sigue rondando los puestos altos de la tabla y, aunque no entusiasma, esta vez aprovechó las ventajas que se le dieron durante el partido. La crisis se marcha, al menos hasta el sábado. Y si no vuelve, todos encantados.


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