Cádiz 1 - Alavés 1: Dos equipos en crisis
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07/3/2004 - 14:59
Enviada por CCapital





El Cádiz logró empatar en el último tramo un partido que jamás debió ir perdiendo y que confirmó el porqué de las malas rachas de ambos contendientes.

La previa del partido la marcaban los cambios de ambos entrenadores. Jose recuperaba a Raúl Navas en la portería y sorprendía sustituyendo al sancionado Pavoni con Oli con lo que algunos aficionados que apuestan por jugar con dos delanteros se vieron por fin satisfechos. Por su parte Pepe Mel alteró su sistema para jugar con una línea de cuatro defensas en lugar de la habitual de cinco, aunque, todo hay que decirlo, al final volvería sobre sus pasos y acabaría el partido jugando, como solía, con tres centrales. Pero, vayamos por pasos.

El partido empezó sin un dominador claro. Ni uno ni otro equipo se hacían con el control del balón y el esférico, maltratado por los veintidós futbolistas volaba sin rumbo sobre las cabezas de los jugadores. Poco espectáculo y pocas cosas que destacar, si acaso, un par de faltas lanzadas por Manolo Pérez y, en el aspecto individual, la sensación de seguridad que ofrecía Navas, la entrega y la lucha de Iban Espadas (que no merece volver al banquillo) y la nula aportación de Dani Navarrete y Jonathan Sesma. Quisiera abrir aquí un pequeño paréntesis para indicar dos cosas. Por un lado, que pese a que las críticas más virulentas se centran en el egarense, el majorero tampoco ha aportado nada en absoluto en lo que llevamos de año. Además, estas circunstancias están descomponiendo el equipo. El Cádiz ha basado su juego en las jugadas a balón parado y las entradas por las bandas, lo primero sigue funcionando pero lo segundo ha desaparecido por el estado de Sesma y Navarrete y creo que Jose debe tenerlo ya en cuenta.

En la segunda parte el Cádiz salió con más ganas. Se hizo con el control del centro del campo y lanzó ataques mediante la conexión entre Oli e Iban Espadas. En una de ellas Dani Navarrete lanzó cerca del poste de la portería de Gaspercic. Cuando parecía que el Cádiz tenía todo controlado un error infantil de Abraham Paz propició que en el único ataque con peligro del Alavés, Vucko, tras recoger el rechace de Navas hiciera el 0-1. La reacción en el banquillo amarillo fue rápida y Mario sustituyó a Paz. Al poco tiempo Babangida haría lo propio con Dani Navarrete y Quevedo con Suárez.

Jose introducía una arriesgada variante en su esquema, dejando la línea defensiva con tres hombres, colocando a Mami Quevedo como único pivote en el centro del campo, abriendo aún más el juego con dos extremos pegados a la línea de cal, Manolo Pérez y Mario como mediapuntas y los dos delanteros centro prácticamente dentro del área.

Los cambios dieron aire al Cádiz y el empuje cadista comenzó a crear ocasiones de gol, especialmente en los innumerables corners y faltas al borde del área que, esta vez sí, Manolo Pérez botó en su mayoría con precisión. En una de estas jugadas se formó un grandísimo barullo dentro del área que ningún jugador amarillo fue capaz de resolver introduciendo el balón en las mallas vascas. Finalmente los defensores alavesistas consiguieron conjurar el peligro. Algo que no serían capaces de hacer en el minuto 81 cuando en una jugada similar Oli en semibolea logró perforar el marco de Gaspercic. La mayor ambición del Cádiz se veía recompensada ante un Alavés conservador y especulador que, incluso con el marcador en empate, introdujo en el campo a otro defensa (Sarriegi) y retiró a un delantero (Magno).


Los últimos doce minutos fueron de continuo dominio del Cádiz gracias al acertadísimo trabajo de Quevedo. El gaditano se entregó y batalló como en él es habitual con una pizca de fortuna mayor a la que nos tenía acostumbrados. Por lo aportado en el tiempo que estuvo sobre el campo Quevedo reclama una oportunidad como titular.

El Cádiz al final logró sólo salvar un punto en un partido en que lo único justo habría sido una victoria ante un rival rácano y cicatero. El problema es que este Cádiz no tiene la frescura del principio de liga y algunos jugadores, léase Dani Navarrete, Manolo Pérez, Jonathan Sesma, Roberto Suárez e, incluso, Abraham Paz, están pidiendo a gritos una ración efectiva de banquillo. Suponemos que todos no la pueden tener a la vez, pero creo que es la hora de jugadores como Quevedo, Enrique o De la Cuesta. Sólo los cambios (o la fortuna que parece esquiva) nos podrán sacar de este pequeño bache, natural por otra parte si tenemos en cuenta quiénes somos y de dónde venimos.

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Publicamos aquí la crónica elaborada por CCapital para cadistasfinos.com, sitio web que amablemente nos cede esta información.


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