Glorioso 4 - Rayo 2: Acierto, garra, fatiga e ineptitud
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11/3/2001 - 12:12
Enviada por fidel





Segundo acto del duelo Alavés-Rayo, y segunda victoria de los albiazules sobre su alter ego madrileño, en un partido marcado por el acierto cara al gol, la ineptitud arbitral, la garra mostrada por ambos equipos, el cansancio final de los albiazules y el pardillaje demostrado por varios jugadores alavesistas a lo largo del choque, que ha permitido -paradójicamente- al Rayo salir fortalecido moralmente de Mendizorroza, en lugar de tocado por los dos rejones que le ha colocado en tres días la escuadra de Mané.

El partido empezó con el Alavés superado por el Rayo, más centrado en el compromiso que los alavesistas, en su papel habitual de aguantar e intentar buscar la contra al rival. Sin embargo, el Rayo aprovechó una de su ocasiones y se adelantó mediada la primera mitad, despertando de paso a los albizules de su letargo europeo. Con un partido más abierto, llegó el primer "momento Turienzo", al filo del descanso, cuando una falta en ataque de Contra, no sancionada, culminó con el gol del empate, obra del Pichichi Javi Moreno a pase de un soberbio Begoña. Ahí ardió Troya: con Javinho dirigiéndose reiteradamente a la grada, donde un grupo de aficionados había estado increpándole durante el choque. Mientras tanto, los rayistas asediando al colegiado consiguieron que uno de sus mejores jugadores, Quevedo, acabase en la ducha. Todo un espectáculo -poco digno por ambas partes- para llegar al descanso.

En la reanudación, Tomic puso por delante al Glorioso, de nuevo a pase de Ibón, quien pareció rematar el choque al convertir una asistencia de Javi Moreno -en posible fuera de juego- en el 3-1 con solo cinco minutos de segunda parte consumidos.

Con el partido de cara, en pleno recital de "no se qué pito pero por si acaso lo pito" de Turienzo, y con el Rayo apuntado ya a lo que fuese para intentar salir lo mejor parado de lo que parecía podía ser un nuevo descalabro en Mendizorroza, un roce entre Contra y Ballesteros terminó con Téllez en la caseta, tras enganchar éste por el cuello al defensa vallecano y lanzarlo al suelo, gesto que escapó a Turienzo pero no a uno de sus auxiliares.

Con el partido convertido en un campo de minas por el arrojo de un Rayo a la desesperada y por el descontrol de un árbitro nervioso, al que le cae grande el fútbol profesional, el Alavés trató de contemporizar, hasta que Bolic puso el 3-2 con un potente tiro desde fuera del área. El fantasma del Celta volvió a recorrer Mendizorroza. Sin embargo, los hados quisieron que un disparo franco de Michel acabase en el larguero, y que Contra culminase, casi al final, con éxito un contraataque para colocar el 4-2 en el marcador, un resultado engañoso dado lo visto en el terreno de juego, pero que sitúa al Glorioso en puertas de las posiciones que dan acceso a lo puestos de Uefa y que dejan más abierto de lo previsto el partido de vuelta, dado que el Alavés mostró una vez más que es vulnerable por cansancio en los últimos minutos de los partidos, y el Rayo se fue con la certeza de que este partido se les había escapado pese a merecer mejor suerte. El jueves será otra historia.


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