Xerez 1 - Glorioso 2: El Alavés pone presión en la cabeza de la Segunda División
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24/4/2004 - 12:51
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés rentabilizó al máximo la calidad que atesora en ataque ante el Xerez. Los de Mel apenas dispusieron de más ocasiones que las que generaron los dos goles con los que remontaron el marcador ante la escuadra jerezana. Fueron dos chispazos de Rubén Navarro, uno mediante un pase en vertical leído mejor por De Lucas que por el meta Doblas, y otro en un libre directo cerca del final, transformado de manera casi idéntica a como el mismo Navarro envió a la red en la primera mitad un libre indirecto que no subió al marcador al no haber sido tocada la bola por nadie más que por el delantero albiazul.

Tamaño derroche de calidad casi no es suficientes para doblegar al conjunto xerecista, no exento de clase en una plantilla cargada de mérito por sobrevivir con gran dignidad pese a estar viviendo en el lado oscuro del fútbol profesional, donde el dinero brilla por su ausencia. Al filo del cuarto de hora, Cachorro adelantó al Xerez, cabeceando un excelente centro de Del Pino, quien como diligencia previa al centro había roto la cintura de Galván.

Fue el duelo entre el joven delantero local y el veterano zaguero visitante uno de los más entretenidos del choque. Del Pino no volvió a sacar partido de su calidad, y Galván hubo de emplearse con una dureza que termió costándole, a la larga, la expulsión.

Pasado el desconcierto alavesista por el gol, el partido entró en una fase sin un dominador claro. El Glorioso logró equilibrar el partido pasada la media hora cuando Rubén Navarro envió un pase profundo al hueco, donde apareció De Lucas para cabecear desde fuera del área y batir a Doblás en su media salida.

El paso del tiempo parecía consagrar el empate en el marcador. La entrada de Begoña no supuso mayor diferencia en cuanto al juego por bandas. Mel dio entrada también a Astudillo y Kiko, dos cambios de repertorio en esta fase del campeonato. Y el gol llegó como fruto también de una jugada que empieza a ser un clásico, el balón largo a última hora desde el centro del campo al área. Si en Las Palmas sirvió para que un primer remate del Pulpo fuese remachado por Edu Alonso, en Xerez ayudó a sacar una falta peligrosa al borde del área, que Rubén Navarro transformó magistralmente.

Parecía que estaba todo hecho. Sin embargo, en la última jugada del partido, un servicio desde la banda izquierda del área de Gaspercic sobrevoló el área chica del belga sin que ninguno de los dos delanteros xerecistas que se encontraban en las inmediaciones libres de marca llegasen a rematar. Fue el susto que precedió a la explosión de alegría que supuso el final del partido. El Alavés acababa de encadenar su cuarta victoria consecutiva y se colaba -al menos hasta la tarde del domingo- en posiciones de ascenso. Nunca dos tiros a puerta provocaron tanta satisfacción.


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