Glorioso 0 - Poli Ejido 0: Frenazo albiazul
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01/5/2004 - 15:19
Enviada por fidel





Mal día eligió el Deportivo Alavés para enseñarnos que los postes también juegan. Dos balones de Martín Palermo, uno al travesaño y otro al poste izquierdo de Kike, uno en cada período del partido ante el Polideportivo Ejido, no quisieron hacer caso a la petición de Pepe Mel de hace unos días, "que los balones den en el poste y entren". No entraron, y contribuyeron a que el marcador no se moviese en un partido en el que también los almerienses tuvieron sus opciones. El cero a cero final resultó un tanto inusual pues en un partido que debería de haber servido para consagrar al Deportivo Alavés como candidato al ascenso y que lo confirmó como titular de una de las plazas de sufrimiento.

El partido tuvo en su primera mitad momentos de buenos detalles futbolísticos y sobresaltos, casi todos provinientes de los novedosos laterales empleados por Mel ante las sanciones de Galván y Angel. La presencia de Begoña por banda izquierda propició algún buen centro del bilbaino, mientras que por la otra banda, Coira daba la de cal en ataque, con varias remontadas por la banda y algún detalle técnico de clase en el control del balón, pero en su función defensiva daba la de arena, propiciando la llegada de un Poli Ejido armado para hacer una buena defensa pero que no hizo ascos a aprovechar los huecos en la zaga albiazul, que cargaron de trabajo extra a un sobrio Téllez y un omnipresente Sarriegi.

Palermo, la referencia del equipo en ataque durante buena parte del choque, tuvo la mejor ocasión de la primera mitad al cabecear al larguero un centro desde la izquierda en el minuto 18.

La segunda mitad empezó de manera trepidante. A una primera ocasión de Angel Rodríguez para el Poli sucedió un remate de Palermo al poste. Tras este inicio prometedor, el Alavés intentó mantener un ritmo elevado, aunque sin tanta presencia por bandas como en la primera mitad. El juego albiazul resultó menos fluido de lo deseable ante un Ejido que seguía centrado en defensa y al acecho de errores ajenos. Los alavesistas no consiguieron sacar partido de su dominio territorial, ni siquiera de algunas imprecisiones del menta visitante.

Las ocasiones llegaron al final. Los almerienses reclamaron un penalti a pocos minutos del final que el colegiado Rubio Iniesta no tuvo a bien señalar. Poco más tarde, cuando el choque agonizaba, Kiko, que había ocupado la plaza de Palermo, pudo resolver el choque a la manera que viene haciéndolo el Alavés últimamente, con un gol en las postrimerías, pero remató inocentemente un balón franco ante Kike. Fue la última oportunidad de romper un empate que deja a los de Mel a la espera de resultados ajenos para mantener una posición de privilegio que costó 34 jornadas conseguir y que puede irse en un solo choque.


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