Glorioso 3 - Rayo 0: Los albiazules se hacen grandes con la presión
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16/5/2004 - 10:53
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés aprovechó la crisis de un Rayo tambaleante para resolver de manera concluyente el choque que midió a ambos ex-Primeras la mediodía del domingo en un soleado Mendizorroza. Los albiazules volvieron a responder de la mejor manera a la presión clasificatoria, y no acusaron el haberse quedado momentáneamente fuera de puestos de descenso tras la victoria el sábado del Getafe, y consiguieron colocarse, al menos por unas horas, como líderes de la categoría tras el rotundo 3-0 que endosaron a los de Txetxu Rojo.

Con la piel de gallina aún por el sentido homenaje al desaparecido Unai Elezkano llegó el primer gol del partido cuando apenas se llevaban once minutos de juego. Un balón en profundidad de Palermo a Kiko fue controlado por el punta valenciano, que se escoró a la izquierda para batir de tiro cruzado a Saja. Con un Alavés muy metido en el partido y más agresivo que un Rayo desdibujado pese a los tintes de final que el choque tenía para los vallecanos, los minutos se fueron desgranando con un Glorioso dominador, alternando el juego de ataque por ambas bandas. En la única ocasión de peligro de la primera mitad, Roberto, solo ante Gaspercic, no acertó a rematar un centro desde la línea de fondo de Peragón. Para más desgracia rayista y regocijo de la parroquia albiazul, cuando se llegaba ya al descanso, Magno buscó al borde del área el disparo ante una condescendiente defensa visitante, y colocó el balón en la red con un tiro desde la frontal del área, que Saja no vio, entre el tumulto de defensores y atacantes que poblaban el área madrileña. El italobrasileño se fue como un cohete a abrazarse con Mel y zanjar así el incidente que ambos habían protagonizado durante la semana. No hay bálsamo como el gol para curar cualquier herida futbolera.

Con dos a cero, el choque llegaba al descanso listo de papeles. Y, por si hubiese alguna duda, Sarriegi se encargó de despejarla al cabecear a la red un corner cuando no se había llegado al minuto cinco de la reanudación. Mendizorroza volvía a instalarse en la tranquilidad, una sensación que lleva años sin experimentar.

Pudo haberse ampliado el marcador. Ibon Begoña, con dos remates, uno con el pie, otro de cabeza, recién entrado al terreno de juego, probó su suerte. Hubo tiempo para la picardía, con De Lucas buscando y encontrando la segunda amarilla de Graff -tras la cual, por cierto, recibió una tarascada de consideración- y para buscar a Palermo, que se está destapando en su estancia en el Alavés como un hombre resolutivo pero sin gol, algo que está viniendo muy bien al equipo pero que no termina de llenar, a buen seguro, al Loco. También hubo tiempo para la nostalgia cuando Jorge Azkoitia, uno de los protagonistas de los mejores años albiazules, entró al campo, esta vez con la zamarra vallecana, para recibir una calurosa ovación por parte del que fue su público. Y, desde el lado rayista, hubo también mucho tiempo para que sus seguidores desplazados hasta Gasteiz expresasen su decepción por el rendimiento de sus jugadores.

Finalizado el partido, Rayo y Alavés siguen caminos opuestos en la tabla. Mientras los vallecanos se acercan peligrosamente al precipicio de la Segunda B, los de Mel defendían con éxito, por tercera jornada consecutiva, su posicion privilegiada en la tabla, esta vez causando una impresión mucho mejor que la que dejaron las dos primeras defensas, conseguidas con sendos empates a cero. Con cinco jornadas para acabar, y con cinco candidatos claros para tres plazas, el conjunto gasteiztarra logró un resultado por fin concluyente. Toca refrendarlo en Elche el próximo sábado.


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