Rayito 2 - Glorioso 1: El día en que no importó perder
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15/3/2001 - 19:27
Enviada por fidel





El Alavés volvió a dar un paso más en la construcción de su leyenda europea, esta vez en Vallecas. Pese a la derrota ante el Rayo, los albiazules hicieron valer su ventaja en el partido de ida y se colaron en las semifinales de la Copa de la Uefa en su primera participación europea. Todo ello ante dos mil seguidores gasteiztarras, y poco más de cinco mil vallecanos, que apoyaron en todo momento a sus respectivos equipos y que concluyeron el choque restañando las heridas que tres partidos consecutivos a cara de perro habían podido abrir en las sensibilidades de dos colectivos que desde ayer están hermanados en la lucha por reivindicar la esencia popular del fútbol.

Necesitaba el Rayo una noche épica, y el Alavés, para contrarrestar cualquier atisbo de remontada, se afilió a la seguridad: Mané colocó tres centrales y, para recordarle al rival la fragilidad de su situación, situó a Iván Alonso y Magno en punta. De esta manera, los primeros minutos, que se antojaban claves para pulsar las posibilidades del Rayo de dar la vuelta a la situación clasificatoria transcurrieron sin novedad, y quien dio el susto fue precisamente el equipo que iba para asustado: una jugada por derecha de Contra culminó con un centro del rumano que encontró, en el segundo palo, a Jordi Cruyff, quien batió a Lopetegui. Era el minuto diecinueve y la suerte estaba echada.

A la desesperada, Bolic empezó a caer a banda para intentar descomponer la monolítica defensa albiazul. Los gasteiztarras, cómodos, aprovechaban las imprecisiones rayistas, pero sus intentos de aproximarse a la meta local morían en las botas de un Magno y un Iván Alonso que nos recordaron, por pasiva, lo bueno que es Javi Moreno jugando como punta solitario. Cuando la inercia parecía llevar el partido con 0-1 al descanso, un desajuste defensivo -Bolic caído a banda- permitió a Quevedo empatar el choque.

Fueron teórcamente los peores momentos para los albiazules, ya que un nuevo gol antes del descanso habría sido el germen de épica. Pero los albiazules aguantaron bien.

Tras el descanso, el Rayo aumentó la presión sobre la meta de Herrera. La falta de puntería, que condenó a los de Juande en la jornada liguera del domingo, volvió a quedar patente. El Rayo dispuso de varias ocasiones, pero solo marcó de penalti, y además cuando ya no quedaba tiempo para la gesta. Los vallecanos mandaron una pelota al poste y varios a las vallas publicitarias que ocupan uno de los fondos del Teresa Rivero.

Al final, pese a los intentos de gresca en los que participó el polémico jugador Ballesteros, el choque concluyó con la clasificación albiazul, la decepción albirroja las despedidas mutuas ente aficiones. Un edificante espectáculo que el Alavés podrá seguir ofreciendo, esta vez ya en semifinales.


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