Glorioso 1 - Ciudad de Murcia 0: En manos de terceros
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13/6/2004 - 17:09
Enviada por fidel





La temporada se despidió de Mendizorroza con un partido intenso, en el que unas gradas pobladas como en los tiempos no tan lejanos de Primera pudieron ver a un Alavés serio imponerse a un Ciudad de Murcia no exento de calidad y en el que los transistores trajeron diez minutos de extasis antes de dejar las cosas pendientes para el sábado que viene en Eibar. Un gran partido de resultado corto y consecuencias crueles para los contrincantes, que terminan uno fuera de la zona de ascenso y otro dentro del cuarteto que descenderían si hoy hubiese terminado la liga.

Mel decidió colocar de inicio a Astudillo y Navarro, además de a Edu Alonso en banda derecha, en un once ofensivo que veía, sin embargo, cómo el Ciudad de Murcia salía a jugar al fútbol, y bien. Camuñas envió el balón al larguero en el minuto cinco, abriendo una fase de dominio alterno con más peligro por parte murciana que alavesista. Los de Zambrano se movían con fluidez por todo el campo, haciendo un juego preciso y precioso, que solo se diluía al llegar a las inmediaciones del área de Gaspercic. El Alavés se mostraba más intermitente. Los albiazules necesitaron más de media hora para tener una ocasión clara, en botas de Rubén Navarro. Ambos equipos jugaban con sus defensas adelantadas al límite, lo que propició, además de la ocasión de Navarro, el que Aguilar obligase en el minuto 35 a que Gaspercic se ganase el sueldo de la temporada sacando el remate del murciano con una mano milagrosa.

Todo pareció tomar el camino más lógico cuando un contraataque albiazul llevó la bola pies de Navarro a pase de De Lucas. El ariete albiazul consiguió anotar y -corría el minuto 40- llevar al Alavés al descanso con una ventaja en el marcador no tan clara en el juego.

En la segunda mitad los transistores tomaron el protagonismo -con permiso de un colegiado tarjetero hasta la caricatura- mientras en el verde las cosas seguían parecidas, con el Ciudad de Murcia más centrado que los locales. Si en la primera mitad las gradas apretaron, en fases de la segunda mitad la tensión se podía cortar con un cuchillo en el Coliseo Albiazul, conocedor de los resultados adversos en Algeciras y Getafe. La mayor alegría de la tarde-noche vino de Getafe, cuando la SD Eibar conseguía, avanzada la segunda mitad, empatar el choque y poner momentáneamente al Glorioso en posiciones de ascenso.

La alegría duró poco. El Getafe retornó pronto las cosas a su estado más previsible. Incluso el Ciudad de Murcia pudo haber solucionado las dudas albiazules si Edu Alonso no hubiese sacado bajo palos un remate de Timpani en el minuto 87. Al final no pasó nada malo para el Alavés en Mendizorroza, ni nada bueno para los albiazules en Getafe, y las incógnitas quedaron pendientes de resolución hasta el sábado en Ipurua. Mendizorroza se quedó con la duda de saber si era éste el último partido en una fugaz etapa en Segunda, un deseo del corazón albiazul, aunque la cabeza piense en otras cosas y recuerde amargamente el partido ante el Leganés, los penaltis fallados al principio o la pusilanimidad fuera de casa hasta que llegaron las amenazas de despido. Mientras tanto, todos nos hemos hecho repentinamente del Tenerife. ¡Padre Teide, ayúdanos!


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