Eibar 1 - Glorioso 2: Nadar para ahogarse en la orilla
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19/6/2004 - 17:00
Enviada por fidel





Se confirmó el fracaso. El Deportivo Alavés, que a duras penas consiguió superar al Eibar en el partido de cierre de la temporada, no consiguió finalmente su objetivo declarado de la temporada y continuará un año más en Segunda División, habida cuenta que tanto Getafe como Numancia consiguieron vencer en sus respectivos encuentros, por lo que el orden finalizaa la jornada es el mismo que el que había al inicio, desfaborable para los intereses albiazules.

El inicio de la tarde fue, sin embargo, fugazmente favorable para los de Mel, ya que Rubén Navarro -corría el minuto siete- adelantó al Alavés aprovechando, con un disparo desde el borde del área, un servicio de Palermo. La alegría del Ipurua más albiazul que vieron los tiempos duró apenas un minuto, ya que el Getafe comenzó también pronto su recital goleador en Tenerife, lo cual apagó las gradas eibarresas del entusiasmo albiazul que estaban profesando.

El partido dejó ahí de tener sentido. El Alavés dominaba territorialmente pero el Eibar, jugando sin presión, llegaba con peligro al borde del área de Gaspercic, aprovechando sobre todo la verticalidad por la izquierda de Llorente y Corredoira.

Tras el descanso, Martín Palermo mandó fuera un remate a puerta vacía, que hubiese podido suponer la sentencia para el partido, pero que abrió un período de zozobra albiazul que culminó, media hora más tarde, con el empate eibarrés, logrado por Brit de penalti. Antes pudo haberse adelantado ya el Eibar, en una jugada de velocidad que el mismo Brito remató fuera por poco.

Parecía que Alavés iba a sucumbir no solo en la campaña, sino también en el partido. Fue Palermo quien salvó la cara alavesista al anotar, culminando una acción rápida del ataque albiazul. El Eibar no se dio por vencido, y Cuevas envió el balón al poste en una de las últimas incursiones armeras del día. El ambiente de hermandad entre aficiones estuvo a punto de quebrarse en el campo, cuando, casi al final, se desató una pequeña tangana que resultó en la expulsión de Edu Alonso.

Quedaba poco para el final. Las gradas de Ipurua, pobladas de seguidores albiazules, habían seguido resignadas la pobre actuación de su equipo y la lluvia de goles en los campos donde se jugaban los cuartos los rivales del Glorioso. El Alavés ganó con sabor a derrota. Los semblantes que se veían en los alrededores del estadio armero una vez finalizado el choque reflejaban a las claras el abatimiento de un club que acababa de quedarse, tras un año tormentoso, a las puertas de la Primera División, y que no tiene nada claro su futuro.


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