Tiempos de incertidumbres
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21/6/2004 - 00:00
Enviada por fidel





Finalizada la temporada deportiva con el fracaso de no conseguir el ascenso, objetivo marcado como único y vital para la supervivencia del club, llega la hora de las incógnitas para el Deportivo Alavés. Una de las pocas certezas que podemos tener -salvo que alguien desde el club convenza a Getafe, Numancia o Levante de lo buenos que somos gestionando, de Dortmund y todas esas cosas que se suelen decir por aquí, para que nos cedan su plaza- es la de que militaremos un año más en Segunda División, lo cual puede ser, en la evolución que está llevando el club en las últimas temporadas, un desastre, pero que, situado en la perspectiva de los ochenta y tres años de historia de este club, que existía antes de que la mayoría de nosotros hubiésemos nacido, no debería de ser sino una etapa más en una trayectoria que nos ha llevado a ser líderes en todas las categorías desde Regional Preferente hasta Primera División.

A partir de esa certeza comienzan las incertidumbres. ¿Qué va a pasar con el Alavés? Este lunes se empezará a conocer el futuro de la plantilla, con el ya famoso "confesionario". Sabremos quiénes se van y quiénes siguen. La finalización de algunos contratos permitirá continuar con la demolición por partes de un bloque que nos llevó a lo más alto pero que ha ido, año tras año, perdiendo eficacia. Es de suponer que en este proceso de altas y bajas tenga algo que decir el futuro entrenador del equipo -sería paradójico que se diese la baja a algún jugador que interesase al futuro míster- por lo que en breve se despejará también esa incógnita. También se conocerán en breve -ya van oyéndose nombres- los refuerzos con los que se apuntalará una plantilla que, al menos nominalmente, volverá a tener como objetivo el de ascender de categoría.

Otro aspecto que, si se sigue la tradición, se sabrá en pocos días, es el precio de los abonos, y la respuesta a la hora de adquirirlos que vaya a tener la masa de seguidores albiazules, tras dos años de ilusiones rotas. De la capacidad para generar, precisamente, un proyecto ilusionante, y no solo con palabras, dependerá en gran parte la respuesta de los aficionados a la hora de renovar su abono.

La importancia económica que va a tener la aportación de los abonados, despreciada no hace muchos años, se antoja vital a la espera de que se hagan públicas, después del verano, y quizás de nuevo en diciembre, las cifras del batacazo económico de la temporada. Sin Izarras que revalorizar, resultará más difícil este año aminorar las pérdidas del ejercicio, y los mensajes que se van lanzando al respecto desde la dirección del club no invitan precisamente al optimismo.

Y, detrás de todas esas incertidumbres, la Incertidumbre con mayúsculas: ¿qué proyecto tiene este club? Ultimamente no sabemos muy bien a qué atenernos. Se habla de gestión, que sirivió para llevar al equipo a Dortmund y que en los últimos años ha servido para bajarnos los humos y para ponernos al borde del colapso económico. La misma gestión que dotó al club de un patrimonio que nunca llegó a soñar que pudiese tener ha puesto al club al borde de la insolvencia, como empiezan a mostrar algunos informes de empresas especializadas en evaluación de riesgos. O algo ha cambiado en la gestión, o va a resultar que la famosa gestión ni fue la clave de éxitos pasados ni de fracasos presentes, y que, al final, como en cualquier otro club, se acaba dependiendo de que la pelotita entre o no, y tanta gestión acaba siendo, sin un proyecto claro, mera burocracia.

Siga el actual equipo directivo o no, la necesidad de contar con un proyecto a largo plazo, que dote al Deportivo Alavés de su propia personalidad, que respete sus señas de identidad y las del entorno en el que desarrolla sus actividades, que lo arraigue plenamente en éste, que nos permita a todos identificarnos con el club, que dependa mínimamente de resultados, que no sitúe la continuidad del club en las botas o los postes del último partido de liga, es algo necesario para garantizar la supervivencia del Deportivo Alavés a los avatares y a los intereses del momento del capitalista de turno.

Vamos a vivir tiempos interesantes en el entorno albiazul. Ojalá estas incertidumbres se vayan despejando de manera positiva para el club y en unos años nos acordemos de estos días como de una época en la que el Deportivo Alavés salió fortalecido de una crisis que parecía más grande de lo que realmente era.


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