Más formadores, menos entrenadores
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17/3/2001 - 11:31
Enviada por Raúl Alústiza





La gran cantidad de practicantes, (¡ojo!, el 99,99% de los futbolistas no son profesionales) las circustáncias, el entorno que rodea y la intensidad que se viven los 90´del juego, son suficientes razones como para que si lo dirigimos bien, no solo sirvan para mejorar deportivamente, sino, humana y personalmente, de lo contrario puede resultar inútil e incluso dañino. Digamos que los 90´del juego son un resumen de los comportamientos humanos más habituales.

De entrada, hay que respetar unas reglas del juego, además de una disciplina fuera del campo, y otra táctica, dentro. Organizarse y sacrificarse para cumplir los compromisos deportivos y las obligaciones estudiantiles, laborales, etc. Adquirir hábitos sociales, higiénicos, etc., sanos para poder rendir deportivamente. Admitir decisiones arbitrales injustas o equivocadas. Tolerar algún gesto o acción fea del contrario, como el contrario los tuyos. Entender los fallos de los compañeros, como los compañeros los tuyos. Saber superar resultados, situaciones o frustraciones, tanto individual como colectivamente. Igualmente, no sobrevalorar los éxitos. Saber que en equilibrio mental, o sea, control de nervios, de la ansiedad, de la excesiva agresividad, euforia o desánimo, etc., está gran parte del éxito. Que es un deporte colectivo, en el que el rendimiento, está sobre todo basado en el entendimiento y el esfuerzo con los demás, y que el éxito o fracaso es de todos....

Si ahora nos trasladamos a cualquier actividad social, incluso docente, veremos como no se dan todas estas situaciones, que hay que superar en le juego.

Digamos, que en la superación de las dificultades, estaría el mérito y el fin, que no es otro, que mejorar deportivamente y madurar humanamente.

Y no olvidemos la riqueza que aportan los aspectos técnico-tácticos, que no son otra cosa que percepciones y decisiones mentales inteligentes, representadas en el juego por acciones físico-técnicas, que son las que vemos. O sea, la relación entre conceptos mentales como lo espacial, lo temporal, la comunicación y la contracomunicación,lo que llaman los expertos inteligencia socio-motríz, con respuestas o acciones físico-técnicas, o sea, la psico-motricidad, cualidad de la inteligencia que ordena armoniosamente el movimiento del cuerpo. Muchos psicólogos definen a la inteligencia como "la capacidad para adaptarse a situaciones nuevas", o sea el propio juego, donde las situaciones cambian continuamente, hay que adaptarse con rapidez y responder con acierto y precisión.

Resumiendo, la mejora física, el talento deportivo y la madurez personal y humana, solo se consigue desde las dificultades y la libertad, hagamos de esta actividad, juego, o profesión, lo más bonita, educativa y formativa posible, donde sin una gran calidad pedagógica, o sea buenos entrenadores, mejor dicho, formadores, es imposible realizar. Os aseguro que de estos no andamos nada sobrados.

En definitiva, más formadores, menos entrenadores.

Raúl Alustiza, Entrenador Nacional de Fútbol.















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