Victoria en el primer ensayo de pretemporada
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10/8/2004 - 12:27
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés ha iniciado su andadura en la era Piterman con buen pie, al menos en el marcador. Los de Cos se han impuesto por dos goles a uno en el primer partido de pretemporada ante un rival de los llamados a estar, junto con los albiazules, en la zona alta de la tabla, y que, al igual que el Glorioso, ha dado muestras de estar aún en fase de rodaje. Los gasteiztarras han comenzado con Bonano bajo palos, Coromina, Téllez, Nacho y Angel atrás, Carpintero y Astudillo de pivotes, De Lucas y Lombardero de interiores muy adelantados y Bodipo y Rubén Navarro en punta. El esquema, muy próximo al 4-2-4, ha dejado ver luces y sombras. Por una parte, el equipo ha tenido una presencia ofensiva importante, con la grata sorpresa de un Alex Lombardero con mucho desparpajo y con un Bodipo muy rápido. De las bandas ha llegado el peligro albiazul, pero por las bandas ha llegado también el juego del Valladolid, que ha conseguido ganar la espalda en más de una ocasión a los interiores ante la impotencia de los hombres del centro del campo, a los que se le amontonan los metros cuadrados de jurisdicción. Los dos primeros goles, uno por equipo, han llegado casi seguidos, y en ambos casos con ayuda del equipo contrario. Un centro de Lombardero desde la izquierda ha sido rematado a la propia meta por uno de los centrales pucelanos ante el acoso de Bodipo y Navarro. En la jugada de saque de centro, con el dibujo albiazul sobre el campo en correcta -y estática- formación, un ataque relámpago del Valladolid ha pillado desprevenida la zona derecha de la zaga albiazul y Moré ha conseguido anotar el empate. Poco después comenzaría, aún en la primera mitad, el carrusel de cambios alavesistas. Andrea, Romo, Ela, Epitié, Carreras, Edu Alonso, Vucko, Kiko, Santamaría... todo un baile de entradas y salidas, alguna obligada, como la salida de Bonano por lesión -tres semanas de baja, según las primeras impresiones- han tenido como consecuencia la ruptura del ritmo del choque. Según ha ido avanzando la segunda mitad, el Valladolid ha ido tomando el control territorial del partido, aunque su escaso acierto cara a puerta ha dejado sin fruto este dominio. Por su parte, un Alavés más desordenado ha acabado sacando partido a una nueva jugada por banda con centro. Kiko ha anotado el tanto de la victoria cerca ya del final del encuentro, con un gol balsámico tanto para un equipo que necesita ir haciéndose y al que los buenos resultados van a ayudar, como para un jugador como Kiko, de moral frágil, al que el gol puede ayudar a encontrarse a gusto en este equipo. La siguiente cita, en Laguardia, servirá para confirmar, ante un Primera, las virtudes que se apuntan en un equipo que ha de empezar ya a configurar su plantilla, a todas luces excesivas a estas alturas de pretemporada.


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