Victoria de un Alavés por definir
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18/8/2004 - 16:26
Enviada por fidel





Si se juntan calidad y oportunidad, es difícil que se escape la victoria. El Burgos CF padeció esta suma de factores ese miércoles en su presentación. El Deportivo Alavés jugó un partido discreto, falto de conjunción, con errores en todas las líneas y sin demasiada precisión en sus acciones. A estas alturas de pretemporada uno pediría algo más al teórico equipo titular de uno de los candidatos a subir a Primera. El Burgos puso el pundonor de quien se presenta en casa ante su afición -muy escasa- y buscó las cosquillas en repetidas ocasiones a un rival de categoría superior que hubo de recurrir en algunos momentos a acciones casi tipificadas en el Código Penal para detener el brío de sus jugadores de ataque. Sin embargo, ganó el Alavés, y lo hizo aprovechando el oportunismo de Bodipo a poco de empezar el choque, aprovechando un rechace para batir al meta Aurreko, y sacando petróleo, casi al final, de uno de los destellos de calidad de Sergio Santamaría -el mejor hombre de la pretemporada- que puso un centro desde la derecha en la zona del área en que se movía De Lucas, quien puso el 1-2 con un bonito remate.

Hasta llegar a ese desenlace, el Alavés lo pasó mal. Cos puso en liza a un presunto equipo titular, al que dio muchos minutos. Juan Pablo en la meta, con Coromina, Téllez, Pedragosa y Carreras, en la zaga, Carpintero y Astudillo en la media, De Lucas y Santamaría en las alas y Bodipo y Kiko en punta. El ensayo general resultó clarificador: el equipo está aún muy verde en todas las líneas.

La defensa estuvo fallona. Es una línea de responsabilidad en cualquier equipo serio, y en el esquema de Cos tiene trabajo extra, porque el apoyo defensivo desde la medular es, por momentos, escaso. Los cuatro hombres en los que parece confiar Cos para este inicio de temporada no han jugado nunca juntos, y se nota. Coromina y Carreras son la discreción personalizada, Téllez no está aún en forma y Pedragosa está en fase de aterrizaje en el equipo. Acciones ensayadas como la salida en tromba para dejar en fuera de juego al rival en el saque de falta se convierten en un peligro cuando alguno de los zagueros no parecen haberse enterado y se queda atrás. Algunas imprecisiones en el marcaje volvieron a facilitar que, como ante el Numancia, los puntas rivales pudiesen superar la zaga y plantarse solos ante Juan Pablo. El Numancia aprovechó esa ocasión para adelantarse en el marcador, el Burgos desperdició una ocasión similar muy clara.

Fruto de la lentitud de la defensa llegó el empate burgalés. Téllez derribó en la frontal del área a Lucio al filo del descanso. El penalti fue transformado por Carlos.

Astudillo y Carpintero tienen trabajo de sobra para cubrir una zona amplia de terreno. Su participación en la creación de juego es todavía muy limitada. La posición adelantada de los interiores no facilita su trabajo. Balones perdidos en el centro del campo ponen en aprietos a la defensa. En El Plantío, el Burgos dispuso de situaciones de superioridad numérica tras robar el balón cerca de las bandas en el centro del campo en jugadas en las que el lateral albiazul había tenido que adelantar posición para taponar el hueco dejado por el interior. Vamos a vivir en el filo de la navaja.

Donde se ven las mejores cosas de este nuevo Alavés es delante. Sergio Santamaría es el amo de su banda, sea la izquierda o la derecha. La movilidad de Bodipo y su rapidez constiyen un arma ofensiva que puede ser letal. Sus internadas por banda derecha fueron de lo mejor del partido.

Avanzada la segunda mitad, Cos fue realizando cambios, algunos para bien. Edu Alonso aportó chispa a su banda. El bilbaíno demostró que un lateral derecho puede pisar el campo contrario sin que le piten falta, y que puede ser útil también en funciones ofensivas. Con Andrea por la izquierda, Santamaría pasó a ejercer por banda derecha su liderazgo. Navarro parece complementarse bien con Bodipo. Y volvió a tener minutos Bikey. El central camerunés  brilló menos que ante el Numancia. El jugador se mostró lento -no más que Téllez- y en un par de ocasiones el delantero al que cubría le pilló descolocado. Se mostró, eso sí, contundente a la hora de resolver el peligro que llegaba cerca suyo. Y le tocó sacar con frecuencia el balón desde atrás, una función de la que abdicó Téllez, que se dedicó a realizar pases horizontales hacia el camerunés incluso en ocasiones en las que Bikey se encontraba forzado. Solventó bien estas situaciones el joven central, que incluso no le hizo ascos a salir desde la cueva con el balón controlado.

En definitiva, el partido dejó más dudas que certezas acerca del potencial actual del Deportivo Alavés, conjunto en el que se empiezan a observar algunos desequilibrios que Cos deberá de gestionar para conseguir los buenos resultados que se esperan de este conjunto.




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