Alavés 4 - Terrassa 1: Los albiazules solucionan en una hora
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24/10/2004 - 16:24
Enviada por fidel





Este Alavés transgresor del orden establecido en tantos aspectos de los que rodean al juego ofreció a sus seguidores otra novedad: el partido de fútbol de 58 minutos. Fue el tiempo en el que ambas escuadras, Alavés y Terrassa, se mantuvieron con once hombres sobre el terreno de juego. Una hora cortita en la que se volvieron a ver las virtudes ofensivas de un Alavés que llega al área rival con la rapidez del rayo, esta vez ante un Terrassa de discurso a priori también de juego de ataque y que contó con sus opciones que no supo resolver. Los egarenses regalaron adelante, y lo pagaron atrás. Encajaron un castigo severo mientras hubo partido, y se escaparon vivos de lo que pudo ser un desastre cuando vieron expulsado a su portero, tras una tangana, en el fatídico minuto 58. Fatídico para lo catalanes -que ya habían hecho sus tres cambios- y fatídico, paradójicamente, para el partido, ya que los egarenses entregaron el partido y los albiazules, esperando poder jugar a la contra, se encontraron con un rival que no dejaba huecos, pese a ir abajo en el marcador.

Las virtudes habituales de este Alavés ultraofensivo se pudieron encontrar pronto frente a una ocasión clara para comprobar su resistencia a la adversidad. Quique Martín envió al poste derecho de Bonano un servicio de Maikel en el minuto 3. Sin tiempo para tragar saliva, Rubén Navarro puso a prueba dos minutos después a Morales, tras asistencia de Nene. En el primer capítulo del intercambio de golpes, ningún directo llegó a la mandíbula del púgil rival. Cualquiera de los dos que hubiese marcado hubiese condicionado el resto del partido, y ahí tuvo el Alavés su pizca de suerte del día. Porque una vez acabadas las presentaciones, los de Cos tomaron la iniciativa, aprovechando los pocos huecos dejados por los de Lillo. Mediada la primera mitad, un servicio de Navarro fue rematado primorosamente por Bodipo a la red. Era el tercer tanto en tres partidos del hispanoguineano, que venía a poner el partido de cara para los locales.

El Terrassa aguantó bien el tanto. Era el momento de dar sentido a su definición como equipo de juego ofensivo, y su turno llegó cuando un balón que le cayó suelto a Quique Martín en el borde del área de Bonano que el egarense aprovechó para batir al argentino con un duro chut.

El Alavés estaba llegando bien, con Edu Alonso y Nené dominando las bandas, y Rubén y Bodipo tabajando a destajo en la zona central. Juvenal, cada vez más asentado, conducía bien el juego con fluidez, y la calidad de los hombres de ataque albiazul les permitía ahorrarse un toque en cada movimiento del balón, siempre de cara hacia la menta contraria. El empate se quedaba corto, y fue Nene quien se encargó de romperlo a favor de los de casa, con un saque directo de falta desde la zona derecha del borde del área visitante, que el brasileño puso el la cepa del primer palo, décimas de segundo antes de que llegase ahí el tardío guante de Morales. El tema no quedó ahí, ya que un intento de estrangulamiento de Navas a Bodipo fue sancionado con penalti por Arcas Piqueres. De Lucas se encargó de demostrar que, de momento, este Alavés marca los penaltis. Al descanso se fue, pues, con un 3-1 que presagiaba una segunda mitad de emociones fuertes.

No fue así, por desgracia para los diez mil y pico seguidores congregados en la matinal gasteiztarra. Una jugada en el área visitante terminó en tangana. Rubén Navarro acabó por los suelos y el meta Morales, en la caseta. Habló Lillo tras el partido del "empujómetro" que había servido para que el colegiado decidiese sancionar con amarilla un empujón y con roja otro. No quiso hablar de "oportunímetro", artilugio para medir lo oportuno -o inoportuno, en este caso- de iniciar una tangana cuando se va por debajo en el marcador como visitante.

Sea como fuere, el partido se acabó ahí. El Terrassa, con Nené como portero improvisado al haver realizado ya los egarenses los tres cambios para esa hora, se dedicó a guardar sus espaldas para evitar un castigo demasiado duro. El Alavés, con la eliminatoria de Copa entre semana y con el partido resuelto por abandono del rival, buscó sin prisas el cuarto gol, que acabó siendo anotador por, ¡cómo no!, Pape Thiaw al poco rato de que el senegalés entrase por un gran Bodipo. Los albiazules bajaron la tensión -Lillo agradeció de corazón al Alavés el no haberse cebado con el Terrassa- y, en algunas ocasiones, llegaron a exasperar al respetable. El mismo Thiaw, Kiko o Nene pudieron aumentar el tanteador, pero la cosa quedó ahí, con los tres puntos en casa, el Alavés más cerca de la cabeza y el Terrassa derrotado pero sin heridas de consideración.

El Alavés superó así un partido difícil a priori, con momentos de muy buen juego y con una expulsión que acabó prematuramente con el juego. Paradojas de un Alavés ofensivo: dio la impresión de que si el Terrassa no hubiese padecido la expulsión, el Alavés hubiese podido brillar más y anotar también más goles. Este equipo es muy peligroso al contraataque, y las cosas, con 3-1, estaban completamente de cara para un Glorioso que solo tenía que esperar los huecos del Terrassa, los cuales, cuando los egarenses se quedaron con diez, no se produjeron. Aunque lo importante eran los puntos, y se quedaron en casa. Ahora, a por la Copa.

 




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