Previa D. Alavés-Kaiserslautern: Radiografía del rival
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04/4/2001 - 01:21
Enviada por Mikel Sagarduy





El Kaiserslaurtern es un rival de cuidado. Técnicamente son inferiores al Glorioso, pero los alemanes no necesitan “de eso” para pasar una eliminatoria. Ese es su peligro, que sin hacer un gran juego, practicando un fútbol demasiado previsible, harto evidente, plano pero vertical, cuenta con gente que de tres cuartos de campo hacia delante decide el choque sin dar la sensación de que realmente lo pueda hacer.

Su esquema siempre es el 3-5-2 (algo ya clásico en los alemanes) aunque pocas veces he visto tamaña versatilidad en el trabajo defensa-ataque de un equipo. Si sirve de algo el dato, en una plantilla de 23 hombres cuentan con hasta 17 internacionales que lo son o lo han sido. La portería la defiende Georg Koch, poco brillante e inseguro en las salidas. La línea de tres centrales es para Klos, Basler y Harry Koch, aunque si no puede jugar lo hará el egipcio Ramzy. Esta zona es el tendón de Aquilés de los “diablos rojos” de Betzengerg, ya que son lentos y duros de cintura, no van bien por arriba (sorprendentemente), son fácilmente desbordables y si se les ahoga la salida de natural de “superMario” Basler regalan el esférico.
De ahí para arriba la cosa cambia y la llegada al banquillo de Brehme en detrimento del cesado Otto Rehhagel (les llevó de segunda, a la que cayeron en la 95-96 tras ganar la Copa de Alemania, a primera para, sin solución de continuidad, conquistar la ensalada de campeones) les ha conferido confianza.

Los carriles son para el rapidísimo brasileño Ratinho (derecha) y para el danés Petterson. El primero un peligro constante. Pone los saques de banda en el punto de penalti o en el primer palo para que el gigante Lokvenc remate a placer y sube de forma continua, sobre todo en casa. Petterson no tiene desborde y sólo juega con espacios. Agradecería el Deportivo que formase de titular éste y no el portugués Domínguez, tres veces más hábil.

La manija, además de Basler, la lleva Hristov, abarca mucho campo, (internacional búlgaro), no es hábil, pero busca sin descanso los balones a los puntas. Aprovecha los rechaces de estos con maestría, dispara muy fuerte desde fuera, llega muchísimo al área sorprendiendo desde atrás y los remates aéreos en corners y jugadas son su especialidad eso sí volviendo es lentísimo. Los otros dos tanto Komljenovic (hizo una eurocopa extraordinaria con Yugoslavia) y el griego Grammozis acompañan bien, pero no decidirán la eliminatoria salvo monumental sorpresa. También suben y bajan a destajo.

Arriba viene lo mejor. Tanto el checo Lokvenc como la revelación alemana Miroslav Klose están casados con el gol. El primero mide 1.96 y es un provocador de faltas, goles y penaltis. Continuamente se tira, incordia, dispara de lejos y recibe balones altos, planos y frontales, de Bosler, difíciles de defender. Si le gana la posición a Eggen estamos perdidos. El otro tiene más clase, pero menos batallas. Es un rematador nato que fuera de área pierde influencia. Basta decir que con Alemania marcó en estos dos últimos partidos pasados uno contra Albania en el minuto 87 (el de la victoria) y otro contra Grecia cuando el marcador estaba en empate y los bávaros sufrían con un hombre menos.

Es un equipo rodillo, nada de brillanteces. Mucha ruptura desde atrás, mucho balón largo a los puntas, mucha entrada por bandas y una persistencia en sus acciones que es difícil ver en un campo de fútbol. Eso sí, su sol se esconde si son bien taponados desde atrás hasta llegar al eclipse total. Contragolpeados sufren y atacados de inicio palidecen. La “indiferencia” de juego alavesista es casa y fuera les puede desconcertar.

Todo lo anterior sirve para el “infierno” de Fritz Walter Stadium. Fuera no les he visto jugar. Dicen que se muestran más tímidos, pero este equipo es de registro único.



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