Alavés 2 - Lleida 0: Tres puntos sin brillo que valen su peso en oro
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04/12/2004 - 17:16
Enviada por fidel





Habló el jefe el lunes, dijo que más guapos callados y que hay que estar en lo que se está, y empezó a ganar el partido de este sábado. El Alavés 04-05 ha mostrado que puede ser un gran equipo si se pone a ello, aunque también ha dejado claro que puede ser un peligroso enemigo de sí mismo cuando el objetivo se difumina por distracciones de todo tipo. Ante el Lleida, los de Cos no brillaron, pero no metieron la pata. Al árbitro, ni mirar. El resultado, la victoria. Con menos brillo que otras veces, pero igual de válida, con el extra de servir para cerrar una pequeña racha negativa que no le estaba sentando nada bien al proyecto. Hemos visto al Alavés más convencional de lo que va de temporada, pero también sin brillo se puede ganar -¡anda, que no nos hemos hartado de ganar, empatar y perder sin brillo!- y ya habrá tiempo para nuevos recitales.

Y no tenía a priori mala pinta para los amantes del espectáculo el partido. Cos alineó a su equipo de gala, por primera vez en varias semanas. Enfrente, con el entrenador en el palco -nosotros tenemos al presidente en el banquillo, así que tampoco extrañan estas cosas- llegaba una UE Lleida con vitola de querer la pelota para tratarla bien. Y, de entrada, el choque se decantó claramente en favor de los intereses albiazules. Astudillo recuperaba el mando en plaza, y comenzaba a moverse la bola por banda izquierda. Una internada de Angel remontando la línea de fondo propició un pase del bejarano a la zona del área donde Rubén Navarro últimamente no falla. Una gran jugada de Angel firmada por el goleador albiazul. Uno a cero, minuto ocho, la tranquilidad necesaria para el Alavés.

Por momentos, la UE Lleida parece esfumarse ante un Alavés sobrado. Los de Cos mueven el balón en su zaga, buscando que los ilerdenses abriesen líneas. El contraataque letal no termina de llegar. Mediada la primera parte, Bodipo logra zafarse de sus marcadores y se planta solo ante Eduardo. Decide intentar batirlo por alto, y la pelota bota en el larguero. La mejor ocasión se queda en nada. Aparte de este travesaño, el Alavés apenas realizó algún disparo lejano.

Al filo de la media hora, el partido cambió de dueño. La UE Lleida empezó a mover la pelota con cierto criterio, acercando cada vez más al Alavés a su área. Bonano sacó en dos ocasiones un remate de Txema que metió el miedo en el cuerpo a un Mendizorroza que empezaba a sentir el frío.

El descanso sirvió para deshinibir completamente al conjunto visitante. El Alavés, que solo mostraba pequeños chispazos esporádicos de su calidad en controles y combinaciones en la zona del centro del campo, no conseguía trenzar el juego ante un rival al que la falta de pegada dejó sin premio, ya que en el minuto 73, la fe de Bodipo en perseguir un pase profundo al que Eduardo llegaba holgadamente consiguió arañar un penalti que terminó por apagar el partido al ser anotado por Nené.

Los últimos veinte minutos fueron bastante tranquilos para el equipo de casa, que consiguió enfriar el choque hasta llevarle a un final feliz para sus intereses. Todo ello sin tarjetas, sin fallos, con el brillo y el fútbol justos y aprovechando el momento. Y tres puntos, que es lo que el equipo necesitaba a estas alturas.




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