No me llames iluso ...
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11/1/2005 - 16:42
Enviada por Javier Marcos





No me llames iluso porque tenga una ilusión, así decía el reiterativo estribillo de una canción veraniega, que a la postre se convertiría en un slogan perfecto para un conocido anuncio. Una simple frase que podría estar en cualquier canción de la indigesta y repetitiva discografía de Georgi Dann, pero que es fiel reflejo del radical giro que ha sucedido desde el apocalíptico verano pasado. Hubo un cambio en la dirección de una nave albiazul a la deriva y casi hundida en cuanto a nivel moral se refiere, todavía son dolorosas las últimas jornadas de la pasada campaña donde volaron las ilusiones de toda la hinchada albiazul y casi la vida de una entidad casi centenaria que sólo esperaba un dramático cambio de tercio para darla la puntilla.

Llegó el diestro (o zurdo en nuestras mentes según se mire) Piterman para finiquitar una mala gestión y acabar con un club famélico en el que la sombra de los fantasmas de un pasado no tan lejano planeaba por la mente de muchos de sus sufridores incondicionales. Y efectivamente, con Piterman han cambiado muchas cosas, algunas para bien y otras con peor suerte, pero hay un aspecto que no se le puede negar al estrambótico presidente y es que, al igual que la citada canción, su aureola se ha transmitido a todos los estamentos relacionados con el Deportivo Alavés.

Comenzando por los jugadores, con su llegada se ha finalizado la huelga de brazos caídos que parecía dominar en muchos de ellos, siendo un claro ejemplo de ello el casi palpable compromiso que se observó este domingo en un Glorioso maniatado por la prepotencia de una divinidad andaluza al parecer interesada en encontrar feligreses allá por Tarragona.

El magnetismo del ucraniano también parece haber llegado hasta las gradas donde sumando a su discurso sencillo y embriagador unos fichajes de campanillas para la división en la que se milita, ha creado un clima de ilusión y credibilidad en aficionados apartando las cadenas de la presión a la senda del olvido. Pero la calidad de la plantilla no ocultaba las deficiencias en determinadas posiciones que se han debido de reforzar en las recientes fechas navideñas. A priori, hacer fichajes es positivo, ¡cuánto se ha echado en falta en temporadas anteriores,! pero yo las recibo con cierta preocupación ya que su llegada puede ser traumática para algunas partes del vestuario pudiendo estropear un ambiente al parecer bastante repuesto. Han sido muchos los rumores sobre salidas y bajadas a un filial donde desde hace varias jornadas se está escribiendo la crónica de una muerte anunciada.

Solamente el tiempo nos dirá el resultado de unos fichajes a los que hay que presuponerles la profesionalidad necesaria para conseguir que no baje el nivel del banquillo, donde tengo la mala sensación que muchos jugadores adormecidos por la falta de minutos no darán la talla en las oportunidades que se les presenten por una simple falta de atención. Dos claros ejemplos son Kiko y Santamaría donde sus actuaciones están dejando mucho que desear influenciados por la comodidad de un saturadísimo banquillo. Pese a estos temores, estoy convencido de que este año se cumplirá el objetivo, opinión que creo que comparte una amplia mayoría de la afición contagiada por un tal Dimitri y su estribillo pegadizo que dice algo parecido a no me llames iluso…




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