Glorioso 4 - Pucela 2: Derrotando a los tópicos
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08/4/2001 - 12:37
Enviada por fidel





Nuevo baño de goles en Mendizorrotza. Esta vez, seis goles, seis, igual que el pasado jueves, con un balance de nuevo positivo para el equipo local, un Alavés que se engancha definitivamente a la lucha por los puestos de arriba de la clasificación, los que dan derecho a viajar por Europa, tras decir adiós, por conseguido, al objetivo de la permanencia.

Era un partido con trampas. Los tópicos del fútbol parecían condenar a priori al Alavés: la resaca tras un partido intenso hacía menos de setenta horas podía, debía pasar factura. El rival, además, con entrenador nuevo y urgencias clasificatorias, tenía todos los boletos para sacar tajada.

Pero este Alavés le vence este año hasta a su sombra. Mané sacó una medular de currelas, dejando en el banco a los virtuosos Pablo y Jordi. Y, de nuevo, el pichichi en la grada. Y, de nuevo, llegó Iván Alonso. Nada más empezar, el uruguayo puso de cabeza un balón de oro a Eggen, que adelantó al Glorioso en el marcador.

Fue el inicio de un tiempo de dominio alavesista sin paliativos, ante un Valladolid romo, lento, pobrísimo. Iván Alonso colocó, también de cabeza, el 2-0 que llegó al descanso.

En la reanudación, el Valladlid reaccionó. Moré dejó en la caseta a Harold Lozano, intentando elevar el tono ofensivo incorporando a Eusebio. Y los pucelanos se hicieron con el control del choque. El Alavés empezaba a dar muestras de cansancio, y Mané dio entrada a un tercer central. Un despiste de Téllez propició el 2-1. El fantasma del empate rondaba por unas gradas frías hasta ese momento, que se desperezó y puso las pilas al equipo.

Unas pilas que esta vez fueron croatas. Si hay un jugador que reivindica cada minuto que juega, este es Jurica Vucko. El croata sigue los pasos de Javi Moreno el pasado año: pocos minutos, pero con una efectividad tendente a infinito. Un hombre que vive en y para el área pequeña, oportunisto, con olfato de gol. Un jugador aprovechable y aprovechategui, que puso la tranquilidad rematando en boca de gol un centro de Begoña -¡cómo ha mejorado este jugador desde que dejó el lateral!- y culminó su tarde de gloria remachando un nuevo balón de Begoña que repelió el poste para terminar en la red vía la bota del croata.

Un segundo gol pucelano, en el descuento, sirvió para poco más que para modificar el ganador de algunas porras. La suerte estaba echada, el Glorioso había resuelto un trámite que podía haberse complicado. Misión cumplida.


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