Alavés 2 - Murcia 3: Los errores defensivos condenan a un Alavés errático
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21/2/2005 - 02:33
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés cosechó este domingo ante el Real Murcia su cuarta derrota consecutiva. Los de Cos pagaron caros algunos errores defensivos en su propia área, y no pudieron aprevecharse del acierto, por primera vez en lo que va de temporada, en jugadas a balón parado. Víctima también de problemas físicos antes y durante el encuentro, y de algunas decisiones técnicas muy discutidas por la grada, el Alavés vivió su último partido antes de la concentración invernal como un viacrucis en el que los errores terminaron por enterrar la mejoría en el juego mostrada durante una primera mitad de fútbol creativo y acabaron por volver a la grada en contra del cuerpo técnico, con una pitada monumental tras el último cambio, de Flotta por Rubén Navarro, cuando el resultado era de empate a dos tantos y el Alavés jugaba con un hombre menos, tras la expulsión de Sarriegi.

El caso es que el partido llegó a pintar bien para los albiazules. El Murcia se adelantó tras una indecisión entre Téllez y Edu Alonso que dejaron el balón en bandeja a Juanma. Era el minuto trece, y dos después, sin dar tiempo a digerir la situación, Juan Epitié, uno de los suplentes que solo habla con su juego cuando sale al campo, cabeceó a la red un servicio de falta de De Lucas. Era el primer gol albiazul en jugada a balón parado en mucho tiempo, y el inicio de una fase de juego alegre por parte de los de Cos, con Nené inspirado por la izquierda y un Rubén Navarro que volvía al equipo con ganas. Un balón de éste colocado en la espalda de la defensa pimentonera no pudo ser rematado por un notable Epitié. Carpintero resbalaba también cuando se encontraba solo ante Olave. El equipo llegaba al descanso empatado con el rival y dando la sensación de haber recuperado parte de la frescura ofensiva, aunque con algún que otro despiste atrás -uno clamoroso de Sarriegi, quedándose cuando el resto del equipo salía al fuera de juego- que ponían una nube en el brillo ofensivo.

Tras el descanso, Thiaw hubo de salir a sustituir a un Epitié lesionado con una contractura. El juego del equipo cambió, en función de las características diferentes del senegalés respecto al internacional ecuatoguineano. Al poco de salir, Thiaw cabeceó un balón que detuvo sin grandes apuros Olave. El partido, controlado por el Alavés, pareció decidirse cuando Téllez aprovechó el barullo producido tras serle señalada una falta a favor al Alavés en el borde del área murcianista para sacar rápidamente y batir a un Olave que estaba intentando situar la barrera. El Murcia veía cómo el Alavés le remontaba el partido, y se cargaba de tarjetas en una protesta masiva ante lo que parecía un claro error técnico del colegiado, que había detenido el juego para consultar con el cuarto árbitro un lance del juego justo antes del lanzamiento de la falta por parte del capitán albiazul.

Sin embargo, la vida iba a mejorar ostensiblemente para los murcianos en un par de minutos. En el 51, Sarriegi cortaba en falta un acción sin excesivo peligro en el centro del campo, lo que le reportaba la segunda amarilla y la consiguiente expulsión. En la siguiente jugada, Acciari aprovechaba para batir, tras el saque de falta, a Bonano en pleno reajuste de marcajes por parte albiazul. El partido pasaba a ponerse cuesta arriba para los gasteiztarras, que perdían por lesión a Edu Alonso poco después, lo que propició la entrada de Nacho como central de acompañamiento a Téllez. Para completar el cuadro de cambios extraños, Cos se ganó la bronca de la grada al sentar a Navarro para dar entrada al debutanto Flotta, un central que salió a ocupar la banda derecha de la defensa gasteiztarra. Cos justificaría posteriormente el cambio por el riesgo de lesión de Rubén Navarro, algo en lo que no debieron de caer los miles de aficionados que corearon un "¡fuera, fuera¡" que no inmutó al cuerpo técnico aunque sí que contuvo la caída de nieve sobre Mendizorroza.

El desastre albiazul se consumó cuando un lento Téllez derribó en el área a Juanma. Ayza Gámez se fue al punto de penalti, e Iván Alonso transformó para no celebrar el gol dos veces, ya que el colegiado le obligó a repetir lanzamiento tras anotar en primera instancia.

Con veinte minutos por delante y un hombre menos, el Alavés intentó buscar a Thiaw con balones largos, que el senegalés, muy marcado, no pudo aprovechar. Nené llegó hasta la línea de fondo en una ocasión y, tras quebrar a su par y encarar al portero, su lentitud fue aprovechada por la defensa murciana para resolver el problema. Los visitantes no dejaron pasar ninguna ocasión de perder tiempo, satisfechos con un resultado que, en algunos momentos del partido, ni soñaban, mientras que el Alavés volvía a mascar una vez más, por cuarta vez consecutiva, la amargura de la derrota en un partido que tuvo de cara, pero que regaló de forma incomprensible y en el que se puso de manifiesto de manera clara el descontento -y desconcierto- de los seguidores albiazules con algunas decisiones técnicas, a las que los resultados no están dando el espaldarazo que separa la genialidad de la extravagancia.




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