Una negociación dura pero necesaria
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15/4/2005 - 12:34
Enviada por fidel





Poco a poco van conociéndose las razones por las que el presidente albiazul decidió dar un giro drástico a la relación de los empleados del club con los medios de comunicación. Ha aflorado ya la intención de preparar los partidos a puerta cerrada, una medida conocida y aceptada ya en nuestro entorno en materia deportiva. También se ha conocido que hay jugadores que no quieren hacer declaraciones, y la intención del club de solicitar un cuestionario previo cuando algún medio desee realizar entrevistas, algo asumido ya por los medios de comunicación en otros ámbitos. Una negociación de índole práctico entre el club y los empleados de los medios de comunicación que cubren habitualmente las actividades del Alavés solucionaría, a buen seguro, muchas de las asperezas existentes y facilitaría una solución fácil a los problemas que puedan plantear estas medidas que plantea el club.

Como también acabará teniendo que ser negociada la pretensión de Piterman de cobrar por las entrevistas. Una vez más, nada nuevo bajo el sol. Situaciones de medios que han comprado pequeñas parcelas de exclusiva en el deporte alavés se han dado y se seguirán dando. Empleados de medios que condicionan la programación en función de motivaciones económicas es algo que pasa a diario. Cuando la empresa les consigue una ventaja en cuanto a acceso a sitios o personas a las que no puede acceder la competencia, no la desaprovechan; podrían alegar que los oyentes de otras emisoras pueden verse privados de esa parte de la información, pero nunca se ha dado el caso.

El derecho a la información está tan mercantilizado que uno lo encuentra en píldoras de papel a más o menos un euro en cualquier kiosko, y los principios suelen sucumbir a los intereses empresariales. De hecho, algunas medidas que pretendían tomar los empleados de los medios de comunicación alaveses afectados por esta situación se vinieron abajo ante el comentario de "no se yo si esto lo permitirá mi empresa". Las posturas están claras: el club quiere poner en valor lo que considera puede ser un elemento más de generación de ingresos, mientras que las empresas de comunicación quieren seguir teniendo ese producto gratis. Si vale o no vale y cuánto vale es algo que tendrá que salir, como sucede en la economía de mercado, de la negociación entre las partes. Si una entrevista con un jugador del Alavés carece de interés para un medio, lo lógico es que ni se plantee pagar por ella. Si nadie paga, la mercancía valdrá cero. Pero si la existencia de esa entrevista ayuda a mantener una estructura de generación de ingresos a una empresa de comunicación, sería de tontos el que el Alavés no intentara participar en esos beneficios. Ya lo intentó de una u otra forma, en silencio, en épocas anteriores, y ahora parece que lo quiere volver a intentar.

Ante una negociación de este tipo, los seguidores tenemos poco que hacer. Quienes quieren seguir teniendo la mercancía gratis nos van a intentar convencer del derecho que tenemos a ser informados, a poder ser por ellos, un derecho que el club, de una forma u otra, tendrá que garantizar, y van a intentar jugar todas sus bazas en la negociación, incluida la de intentar volver a sus clientes contra quien les quiere cobrar. Puede que, en los próximos días se hable incluso de fútbol, aunque de momento parece que lo más importante es apuntalar la posición propia en este tira y afloja.

Ante esta situación, sería bueno no desviar el punto de vista del objetivo deportivo -y pocos más hay-  del club, que no es otro que el de ganar el domingo y, a fin de temporada, ascender a Primera. Y luego habrá que intentar sobrevivir a unas negociaciones que se antojan necesarias y que van a ser duras si por fin los medios y sus empleados están unidos, pero en las que no tendrá necesariamente más razón quien más grite.




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