Glorioso 1 - Málaga 2: La liga es otra cosa
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22/4/2001 - 13:05
Enviada por fidel





¡Bienvenidos a la Liga de las Estrellas! ¿Finalista de la Copa de la Uefa? Bien, ¿y qué? Esto es otra historia. ¿Que regalas media hora? Allá tú, pero luego no te quejes si te falta tiempo para remontar. ¿Te quejas del árbitro? ¡Pero tú que crees que es esto! El reglamento será el mismo en Alemania que aquí, pero en la liga española los árbitros cobran una pasta y llevan publicidad. O sea, que se les tiene que ver. La pela es la pela, y no te quejes, que el próximo día te mando a Turienzo.

Más o menos lo anterior podría resumir el partido entre Glorioso y Málaga. Una derrota en el momento de más gloria de la historia albiazul, que nos recuerda a todos que la liga es otra cosa, que aquí no hay enemigo pequeño -¡toma Molowny!- y que eso de presionar hasta aburrir es patrimonio de muchos equipos en este campeonato, y que como te descuides te pueden caer los sopapos de donde menos te esperas.

Esta vez vinieron por arriba. El Málaga tiene unos cuantos elementos de altura, en el sentido centimétrico del término, y eso, traducido a lenguaje futbolístico, significó peligro por alto en jugadas a balón parado. Avisaron los de Peiró, y a la tercera llegó el 0-1, en una jugada de repertorio, con los delanteros yéndose hacia adelante y un defensa entrando desde atrás y cabeceando a placer. Con un Málaga adhesivo en la medular, que impedía crear ningún atisbo de juego por parte albiazul, el Alavés se vio en apuros. Mané hizo cambios. La defensa pasó de cuatro a cinco centrales, para volver a cuatro con la entrada de Javi Moreno por Ibón, el sacrificado por exigencias del guión.

Parecía que el Glorioso podía tirar para arriba. De hecho, mejoró hasta el decanso, pero una nueva jugada a balón parado, al inicio de la reanudación, hizo que Rufete colocase el 0-2. ¿Mal asunto? Seguro, pero este Alavés ha salido de peores trances. Eso pareció pensar la grada, y se intentó apelar a la épica. Mané dio entrada sucesivamente a Magno y Vucko, y el gol de Téllez, fotocopia del de Larrainzar, hizo pensar en una nueva noche memorable. Pero ni era de noche, ni la reacción fue suficiente. El equipo generó ocasiones, pero no tuvo la sorprendente efectividad cara al gol de otras ocasiones. Para elevar el listón de la gesta, Andradas Asurmendi se encargó de embarullar el partido, rompiendo el ritmo de juego. Tampoco es que el árbitro -"borracho, borracho", según la acalorada grada- fuese decisivo en jugadas de gol. Simplemente no ayudó a que el partido llevase el ritmo que necesitaba el Alavés.

Asumiendo riesgos -Eggen de ariete, ¡toma ya!- el Alavés al menos murió en el área de Contreras. Es de agradecer. Y, de paso, puso evidencia a Canabal, Dely Valdés, Edgar, Musampa y compañía, que no fueron capaces, gracia en ocasiones al "Tincho" Herrera, de resolver las claras ocasiones que surgieron de los desequilibrios defensivos provocados por el ataque en tromba albiazul.

La consecuencia de la derrota desde el punto de vista clasificatorio es del tipo "¡qué pena!". Vistos los resultados de la jornada, el Glorioso podía haberse enganchado a la lucha por la Champions. Otra semana será.


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