Anoeta engrandece las ausencias
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12/9/2005 - 20:36
Enviada por fidel





Hoy es uno de esos días en los que, escuchando a la gente, te das cuenta de la gran plantilla que tenemos. Se supone que los once que salen de titulares tienen que tener cierto nivel, ya que el entrenador y su circunstancia confían en ellos, lo que supone a priori que malos no son. Escuchas en el café que ya era hora de que volviese Téllez, que Juanito ha estado mejor aún de medio centro que de central, hay gente que echa de menos a Carreras, incluso a Angel -que en Murcia descanse- y que ve incluso bien que Coira se quede, por si acaso. Wésley ha salido tan reforzado de Anoeta que empieza a tener opciones de ir a la Canarihna, aunque sea para jugar en un amistoso por el Centenario del Anorthosis, nos tiramos de los pelos porque falte el papel que dice que Costanzo es italiano, juramos en arameo porque Aloisi, ese salvador del área, haga más kilómetros en un mes que el cometa Halley, nos preguntamos por qué oscura razón fue privado el público donostiarra de contemplar las evoluciones de Mena por Anoeta y hasta he oído hablar de lo necesario que es Pellegrino en este equipo. Lo siento de veras por Gaspar: nadie le echa en falta, y eso, en un día como hoy, es para estar deprimido. Seguro que dentro de algo menos de cuatro meses hay miles de gasteiztarras que suspiran por él.

Es la historia de siempre cuando el equipo pierde haciendo el zángano. Cualquiera que hubiese salido al campo con más bravura que alguno de los once afortunados que estrenaron la camiseta naranja hubiese podido triunfar ayer, y echarle más narices no hubiese sido difícil. Se que esto de la vitamina "G" -de güevos- es un tópico muy usado en el mundo del fútbol, pero es que viene ni que pintado para lo del domingo: una Real simple parecía presa fácil para un equipo con la capacidad de concentración defensiva y de compromiso colectivo que mostró el Alavés ante el Barça. Sin embargo, su gavilán se merendó a nuestro pichón en la jugada del penalti y, a partir de ahí, y hasta el descanso, nos mostramos blandos, imprecisos en el pase, lentos de cuerpos y, lo que es peor, de ideas. Rubén muy abajo, Bodipo enfrascado en labores más defensivas que ofensivas, Nene ausente, Jandro escasamente presente, De Lucas en el limbo... Dos a cero, y el crédito ganado ante el campeón vigente, dilapidado ante el colista hasta ese momento.

Luego el equipo reaccionó, pero siempre quedará la duda de si fue porque a la Real le valía lo que había conseguido en la primera mitad y tampoco veía la cosa peligrar en exceso o si es que nuestro equipo se puso las pilas. Algo de esto hubo, porque De Lucas fue a más, Juanito delante de la defensa entonó esa zona, llegaron los corners a favor... justo hasta cuando salió Arthuro el largo y empezamos a no poner tantos balones adelante para que los recibiese un punta de espaldas a la meta. Digamos que fue un caso de mala suerte táctica. Como lo pudo ser la salida de Antchouet, otro de los anhelados que pasó sin pena ni gloria en su debut. La opción de probar el tiro lejano ante una Real que había bajado la presión en la medular parecía clara, pero esa baza tampoco se jugó. Si el fútbol al final es resultado, resultado y resultado, lo del Alavés en Anoeta fue mal fútbol, y si el fútbol es algo más que el mero resultado, peor se pone la cosa.

Evidentemente, es la jornada dos, y la capacidad de mejora de este equipo se antoja enorme. Es bueno que critiquemos el que no se usase tal o cual opción, porque significa que esas opciones existen. Solo falta el que se utilice de la manera más apropiada el abanico de posibilidades que parece tener esta plantilla. Y que se acabe transmitiendo desde la dirección de la empresa ese matiz que convierte a jugadores normales en leyendas locales, y a los grandes jugadores en páginas en los libros de historia: la motivación constante, la vitamina "G". Con ella, este equipo puede hacer algo. Sin ella, no somos nada, aunque usemos toda la tecnología del mundo.




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