Liverpool 5 - Glorioso 4 - Salve al mejor subcampeón de la historia
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16/5/2001 - 18:25
Enviada por glorioso.net





A quienes se preguntan por qué llamamos "El Glorioso" al Alavés, bastará con mostrarles el partido de ayer para responderles de manera diáfana. La gloria y la victoria no siempre han ido de la mano. La Historia con mayúsculas y la historia del deporte se encuentran llenas de ejemplos de gloriosos derrotados, seres a los que el desdén que sufren por parte de la pérfida victoria no hace sino engrandecer la aureola de gloria que destilan.

Los miles de alavesistas de corazón o circunstancia que siguieron ayer el partido en directo o por la tele bien pudieron terminar la jornada futbolera con la cabeza muy alta, elevada por el extraordinario derroche de coraje y técnica exhibido por el conjunto alavesista. No exento, eso sí, de momentos de debilidad. La gloria de este equipo es muy humana.

Debilidad mental tuvo el equipo en los primeros minutos. Pese a colocar Mané tres centrales, muy pronto el Liverpool mostró su maestría en jugadas de estrategia y se adelantó en el marcador. Un segundo gol inglés al filo del cuarto de hora elevó el resultado a un 2-0. Demasiado para Mané. Ante la tesitura de pasar a la historia como una presa fácil en una final europea, el técnico sentó a Eggen y jugó a abrir el partido, con Iván Alonso como refuerzo.

Y resultó, o al menos así pareció verse. Con el equipo cada vez más serio, el propio Iván acortaba la diferencia en el electrónico, aunque al filo del descanso, Herrera se vio obligado a realizar un penalti que transformó McAllister y que devolvió bríos a una grada mayoritariamente roja y muda.

Tras el descanso, Mané dio entrada a Magno por Astudillo. El Glorioso salió en tromba y Javi Moreno empataba sin dar tiempo casi ni a posicionarse a los rojos. El Alavés mandaba moderadamene, pero sin éxito. El Liverpool aguantaba pero, en su primer tiro a puerta de la segunda mitad, consiguió adelantarse a falta de poco más de un cuarto de hora con gol del recién entrado Fowler, sustituto del grandísimo delatero que es Heskey. La Gloria volvió a actuar, y casi al final, Jordi, el "odioso hombre del United" para algunos reds, empató el partido de certero cabezazo y abocó el choque al gol de oro.

La expulsión de Magno obligó a los de Mané, fatigados, a rebajar el tono de la presión. Aún con uno menos, el equipo aguantó e intentó dotarse de cierta comodidad, algo que logró hasta la segunda expulsió, ésta de Karmona; y, tras ella, el gol de oro de Geli en propia meta, que teminó con un excelente encuentro, con un desenlace impropio por su calidad táctica y su emoción y, de paso, con el periplo europeo de este Glorioso.




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