AC Bilbao 0 - Glorioso 2: Nené lidera el "Sanmamesazo"
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21/11/2005 - 09:23
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés ha dado un golpe de efecto considerable en su visita a San Mamés. Los de Cos han roto con el mito de la imbatibilidad bilbaína en su feudo ante los albiazules, han dejado tocado del ala a un equipo rival en la zona baja de la tabla y han salido de los puestos de descenso de la clasificación. Un "tres en uno" prodigioso, que lubrica el camino hacia arriba de un conjunto que ha vivido un inicio liguero atormentado pero que ha aprovechado el parón liguero para aumentar sus prestaciones ganando efectividad cara al gol.

El Alavés ha buscado desde un principio mantenr a raya a su rival. Un tempranero balón largo a Nene -uno de los jugadores que no iba a ser de la partida pero que ocupó finalmente la plaza reservada a Bodipo en el once inicial- sirvió para que éste comenzase su recital de detalles de clase desembarazándose de los dos centrales rojiblancos y colocando la pelota fuera del alcance de Aranzubia. El brasileño se gustó en varias ocasiones, sobre todo durante la primera mitad, poniendo en apuros todo el entramando defensivo local.

Sin embargo, el camino no iba a ser fácil para los de Cos. El conjunto bilbaino cargaba el juego por la banda derecha de su ataque, con Etxeberria encarando una y otra vez a un agobiado Poli, poco asistido por Lacen. Urzaiz, intermitente, envió de cabeza un balón al larguero de la meta de Costanzo. El AC Bilbao lo intentaba, pero los de Clemente se mostraron bastante imprecisos cara a la meta albiazul.

En la reanudación, el Alavés fue llevando el control del choque. Gaspar hubo de dejar el terreno de juego a poco de empezar la segunda mitad cojeando ostensiblemente, y su sustituto Coromina aportó lo que sabe hacer como nadie en este equipo, ser un jugador gris pero eficaz, perfecto complemento de Sarriegi, que se hizo fuerte en una amplia zona del campo, el destino de los balones largos con los que los bilbaínos intentaban llegar a las inmediaciones de Costanzo. El cuadro albiazul aplicó con muy buen criterio las faltas tácticas alejadas de su zona de peligro y, en un choque abierto, no renunciaba a buscar la meta de Aranzubia. Jandro y Lacen tuvieron ocasiones de disparo en la frontal del área local, pero sus chuts acabaron en manos de Aranzubia. Por su parte, los locales dispusieron de una buena ocasión en un disparo de Prieto, forzado, desde la esquina del área chica, que se fue al poste.

La ocasión más clara para modificar el sino del partido la tuvo Yeste en forma de penalti a favor del AC Bilbao, cobrado por Rodríguez Santiago por una mano claramente fuera del área de Poli. En un guiño hacia los albiazules de la Justicia Universal Futbolera -que no existe, pero que a veces se manifiesta- el lanzamiento del penal se fue alto. Faltaba menos de un cuarto de hora, y la que iba a ser puntilla albiazul hizo el búmerang y golpeó definitivamente en la moral rojiblanca.

Cuando el partido se acercaba a su pitido final, y la gente empezaba a irse de la Catedral musitando juramentos especialmente compuestos para la ocasión, una internada de Nené por la izquierda llevó el centro de éste a Bodipo, que se adelantó a los defensas para establecer el 0-2, primer gol del delantero sevillano del Glorioso, un justo pago a su trabajo durante las dos pasadas semanas y a la motivación del mismo para un partido que el de Dos Hermanas sabía especial para los aficionados.

Con este segundo tanto, al filo del minuto noventa, el choque quedaba listo de papeles. El Glorioso 05/06, el Alavés de Cos, Piterman, Lacen, Coromina, Poli, Gaspar... conseguía romper con la maldición iniciada en el Día de los Inocentes de 1.930, cuando el Alavés llegó como líder a San Mamés y salió goleado. Esta vez, los albiazules habían llegado asediados por la Historia y el entorno al campo del colista, apuntados como víctima propiciatoria para el inicio de la remontada del rival, apoyados tan solo en la fe en sí mismos y en la fe de un puñado de seguidores dispuestos a no dejar morir, pese a todo, la ilusión de ver a su equipo en lo más alto, y esa fe les hizo salir vivos de su funeral. Vivos, y mirando hacia arriba, hacia unas nubes hasta las que subió su moral en la tarde en que propiciaron el primer "sanmamesazo". ¡Aupa Alavés!


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