Liverpool - Alavés: una auténtica gozada
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22/5/2001 - 06:59
Enviada por Satur Vivas





Una auténtica gozada. Es lo primero que se viene a la cabeza. Una auténtica gozada, pues cuando uno vive acontecimientos que van a pasar a la historia no se pueden calificar de otra manera. Dentro de unos años será cuando verdaderamente nos demos cuenta de esto. Ahora, en caliente, sólo unas horas después de la final, quizás todavía tengamos la resaca del momento vivido. Será, insisto, dentro de unos meses o de unos años, cuando nos demos cuenta de la dimensión de la gesta albiazul. Al margen por supuesto del resultado deportivo. Porque claro, es muy fácil decir "hasta aquí hemos llegado y ya es un éxito para un club modesto llegar ala final. Una final es un cara y cruz". Estoy de acuerdo con esta afirmación, pero todos los aficionados albiazules que se desplazaron hasta Dormunt y los miles y miles que a través de la pequeña pantalla vieron el encuentro (en Vitoria, en Euskadi y en otros puntos del Estado) queríamos el trofeo.
La imagen del final del partido fue sin duda la de DESIO. Porque fue la imagen que en ese momento se vivía en la grada. Fue la imagen que en ese momento se vivía en miles de hogares. La imagende la rabia, de la impotencia, de la desolación. A todos se nos escapó una lágrima. O más de una. Alguna maldición también.

El esfuerzo que hizo el DEPORTIVO ALAVES sobre el terreno de juego bávaro fue sobrehumano. No se puede negar a nadie ni un ápice de sacrificio, tesón, sangre incluso. Lo dieron todo. Parece increíble que marcando 4 goles en una final, el triunfo sea para el contrario. El cuadro vitoriano supo sobreponerse a todo: al error inicial del planteamiento del partido, al 2-0 en contra, al penalty, al mal día de Herrera, a las expulsiones, a la diferencia de criterio con las faltas, e incluso a la mayor presencia de hinchas ingleses. A lo que desgraciadamente no pudo sobreponerse fue a la mala suerte. Porque después de remontar el encuentro, llegar a la prórroga y acariciar los penaltys (el cara y cruz de los lanzamientos desde el punto fatídico), sólo la mala fortuna impidió al DEPORTIVO ALAVES llevarse el trofeo. Porque de mala suerte se puede calificar la jugada del quinto gol inglés. Esa jugada entre en la portería una de cada 100. Tuvimos la desgracia de encajarla en el partido más importante de los 80 años de historia de este glorioso club.
Pese a todo ello, siento la necesidad de decir (como toda la afición, incluso los menos aficionados al fútbol) de lo orgulloso que me siento de sentir estos colores. Mi hijo de 4 años (hace 2 ya que sabe lo que es ponerse la zamarra albiazul con el número 10 y su nombre a la espalda) me decía ingenuamente que su camiseta no era igual que la que llevaban los jugadores vitorianos. Le expliqué, en la medida que se le puede explicar a un niño el rollo de la camiseta y rápidamente me dijo que él era de los "urdinak eta horiak". Vi que sentía los colores igual que yo, pese a la diferencia de edad y experiencias futbolísticas. A la mañana siguiente le comenté que habíamos perdido y me preguntó porqué. Eso mismo me pregunto yo, me dije a mí mismo. Hoy todavía no le encuentro una explicación, porque el DEPORTIVO ALAVES demostró ser más equipo que el laureado LIVERPOOL. Lo que pasa es que en una final entran en liza varios aspectos que originan el triunfo de uno u otro equipo. Muchas veces no gana el mejor.
La afición debe sentirse orgullosa de un equipo que ha hecho historia. A todos, especialmente al gran capital, ANTONIO KARMONA, le hubiera gustado levantar el trofeo. La medallita que recibieron queda en un segundo plano, o en un tercero, o en un cuarto. Como dijo el capi, "me quedo con la experiencia de todos estos días viviendo la final, también con el resto de rondas que hemos ido pasando. Hemos superado obstáculos hasta llegar aquí, divirtiéndonos, sin excesiva presión, gozando del fútbol".
Como decía antes, una auténtica gozada. ZORIONAK TXAPELDUNAK.

Escribo esto con el sentimiento de un vitoriano más, de un aficionado del DEPORTIVO ALAVES, pero como periodista que soy no me resisto a citar las claves del triunfo del LIVERPOOL. Mejor que el triunfo de los ingleses, la derrota de los nuestros, porque creo que el partido lo perdió el ALAVES, no lo ganaron los "reds" (pese a la calidad de algunos de sus hombres BABBEL, GERRARD, OWEN, HESKEY, FOWLER o el veterano MC ALLISTER).
Creo sinceramente que el partido se perdió principalmente por el miedo. Por ese toque defensivo que muchas veces he echado en cara a MANE. En una final donde has llegado a base de disfrutar del fútbol, cuando ya supone un gran éxito estar ahí, hay que salir a por todas. Y salir a por todas significa que no son necesarios 3 centrales (luego con el 2-0 se rectificó). Una vez rectificado y superado el obstáculo, se volvió a caer en el mismo error. Cuando el partido estaba loco, no es comprensible que el PICHICHI de la liga, el hombre que además había sido (junto a IVAN ALONSO) artífice ejecutor de los dos goles que empataban el partido, sea retirado. No entiendo ni entenderá jamás (salvo en caso de lesión, que no fue el caso) la sustitución de un hombre que estaba en vena. Además en el momento en que se podía acabar con el rival. En el momento justo en que la sóla presencia de JAVI MORENO e IVAN ALONSO intimidaba a la floja defensa del LIVERPOOL.
Por otro lado, creo que el centro al centro del campo vitoriano (e excepción de DESIO) le costó mucho entrar en el partido. Cuando TOMIC y JORDI por fin tocaron el balón, el equipo jugó mucho más fluido.
Otro factor negativo fue la actuación de MARTIN HERRERA. No estuvo bien el guardameta argentino, Salvo en el gol de FOWLER, creo que los otros 4 tantos son evitables en circunstancias normales.
Pese a ello, insisto, CHAPEAU para nuestros campeones.



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