Radiografia del rival: Llega el Mallorca
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08/6/2001 - 07:08
Enviada por Mikel Sagarduy





En el fútbol se suele decir que el entrenador no juega para señalar que los resultados de un equipo dependen de los jugadores, pero no del técnico y es verdad, pero sólo en el caso de que el equipo sea flojo, ya que si un futbolista solamente da para salvar la categoría, por mucho que cuente con el mejor preparador del mundo, no podrá llevar muy lejos. Este puede ser el caso del R. Oviedo que ha obtenido los mismos resultados con sus tres últimos preparadores: uno regular (F. Vázquez), otro excelente (Aragonés) y otro pésimo (Antic)

El R. Mallorca está en el polo opuesto al del Oviedo. Lleva unos años contando con excelentes planteles que rinden más o menos según el entrenador que ha ido desfilando por el banquillo: con Cúper consiguieron clasificaciones históricas por lo buenas. Después llegó un tal Mario Gómez que no dejó ni rastro y fue sustituido por F. Vázquez que clasificó al equipo en un mediocre décimo lugar para que en esta última de la mano de Luis Aragonés el equipo, a falta de dos jornadas para el final, esté clasificado matemáticamente en puestos de liga de campeones.
Y es que cuando un coche cuenta con poco cubicaje ni el mejor piloto del mundo podrá obtener más rendimiento de este mínimo y nadie podrá a su vez calificar al piloto, pero cuando el cubicaje es ilimitado el piloto cobra importancia y ahí se ve si está a la altura y exprime toda la potencia a su alcance. Simplemente conduce.

El R. Mallorca de la temporada pasada a ésta cuenta con tres bajas: Stankovic, Lauren y Tristán. El primero ha sido sustituido por Carreras, el segundo por Finidi y el tercero por Luque. Los demás, en la retaguardia son los mismos: Olaizola o Siviero, Nadal y M. Soler en el eje también Engonga o Marcos e Ibagaza y en punta Eto’o. Practicamente con la misma plantilla o peor (si alguien considera que Carreras, Luque y Finidi son inferiores a los traspasados Stankovic, Lauren y Tristán), los resultados han sido tremendamente diferentes de un caso a otro. Luis Aragonés con el Oviedo no pudo hacer nada más que salvar al equipo del descenso, pero en cuanto le pusieron un pura sangre en sus manos lo llevó a la cima por mucho que su fútbol no sea vistoso. Es el mago de la defensa seria, fuerte y cerrada y de la contra más descarnada. Cincuenta años haciendo lo mismo, le convierten en el rey contra la charlatanería.



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