Informaciones sobre el Deportivo Alavés

Glorioso 0 - Atlético de Madrid 1: Muerte por asfixia

23/4/2006 - 09:38 - Enviada por fidel
El Deportivo Alavés cayó por segunda vez consecutiva en Mendizorroza, esta vez ante el Atlético de Madrid. Los albiazules han completado un mes de abril horrible en su feudo, donde han obtenido un punto de nueve posibles, lo que les deja en estado crítico en la clasificación, y con un escasísimo margen para el error en lo que queda hasta final de temporada. La derrota ante los colchoneros se cocinó con muchos de los ingredientes que van apareciendo en los últimos platos futbolísticos que salen de la cocina albiazul: jugadores en baja forma, falta de acierto cara al gol, planteamientos fallidos e imposibilidad de superar la presión rival.

La ausencia de De Lucas en el once inicial fue la nota más significativa de inicio. El Alavés colocó a tres hombres por delante de la defensa, Astudillo por la derecha, Carpintero al otro lado, con Aloisi completando, algo más arriba, un rombo que tenía que alimentar el juego creativo de un equipo que contaba con Nené y Bodipo como hombres más avanzados. Enfrente, el Atlético de Madrid suplía las ausencias dando entrada a gente joven en un equipo que empezó siendo experimental y acabó mandando en el partido.

Los albiazules empezaron dominando el balón, algo diferente a lo visto en los últimos choques. Sin embargo, los problemas no tardaron en llegar. El equipo rival aguantaba bien los intentos albiazules de creación simplemente manteniendo la presión muy adelantada. Astudillo, lento, desactivaba la banda derecha albiazul, y Aloisi se veía perdido lejos del área rival. La disciplina defensiva atlética reducía la capacidad de crear peligro de un Bodipo que vivía en un estado permanente de fuera de juego y de un Nené que se perdía en preciosismos estériles y que da la impresión de estar a estas alturas más visto que el Tebeo por las zagas de la Liga, que con poco esfuerzo contribuyen a completar la autoanulación del jugador.

Pese a los problemas para trenzar juego, los albiazules tuvieron sus ocasiones. Bodipo, muy bregador, envió dos remates a la madera. Un poco más abajo y un poco más adentro de la cruceta fue, sin embargo, un servicio de falta de Antonio López mediada la primera mitad. Costanzo, que tiene últimamente problemas con los lanzamientos de faltas desde el centro de la frontal, fue espectador privilegiado del 0-1 que llevó la desazón a Mendizorroza y que, a la postre, sería definitivo.

En la reanudación, el partido fue un calvario para los albiazules. El protestado cambio de Jandro por Bodipo no aportó ni ritmo ni profundidad a la languideciente creación de juego local. La grada se debatía entre la protesta hacia el banquillo y los intentos de levantar la moral del equipo cantando su cariño por el Alavés, y el Atlético de Madrid, muy cómodo, manejó el tempo del choque perdiendo cuanto tiempo pudo. Como si de una metáfora enviada por los dioses del fúbol se tratase, sobrevolaban Mendizorroza dos palomas blancas la primera vez en que los albiazules optaban por enviar el balón fuera al encontrarse un jugador visitante tendido en el suelo, circunstancia ésta que no había impedido al Atlético de Madrid llevar adelante un ataque con cierto peligro para Costanzo. Palomas blancas en cielo, pichones griposos con rayas azules a ras de hierba, y un creciente enfado en la grada ante la reiteración de los hechos. En algunos momentos, el partido parecía una reedición del famoso Alavés-Sevilla de hace unas temporadas que le costó el liderato de la Primera División al Glorioso ante un rival que manejaba a la perfección todos los capítulos del juego, incluidos los dedicados a las artes escénicas.

La forma en que el Atlético de Madrid jugó con el reloj, circunstancia que fue esgrimida por Piterman tras el partido como atenuante ante lo ocurrido, no sirve para explicar completamente la pobrísima impresión que los albiazules dieron en una segunda mitad en la que no hubo tiros a puerta por parte local y en la que las escasas sensaciones de peligro vividas provenían de algunos contraataques rojiblancos tras hacerse con el rechace de alguno de los balones enviados "a la olla" por parte local. Viviendo en una situación límite, el Alavés no fue capaz de imponer al menos un dominio territorial claro, y el partido murió asfixiado por la omnipresente presión rojiblanca, sin que De Lucas o Thiaw, los dos recursos a los que se recurrió por parte albiazul, aportasen soluciones al mar de problemas creativos que es el juego alavesista en estos momentos, y que no transmite demasiada tranquilidad ante los próximos y decisivos partidos en los que el Deportivo Alavés necesitará imperativamente marcar goles para refrendar una permanencia que, pese a todo, sigue siendo posible y estando en las botas de los jugadores del Glorioso.