Glorioso 1 - Elche 1: Mendizorroza volvió a vivir con su equipo
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28/8/2006 - 02:45
Enviada por fidel





Ya estamos de nuevo metidos en harina. Tras casi cuatro meses interminables, volvía el Deportivo Alavés este domingo a jugar un partido de liga en Mendizorroza, con nuevo entrenador, el mismo manager deportivo, diferente camiseta y casi los mismos hombres en el campo -solo tres caras nuevas en el once inicial, dos a partir de la media hora- ante un colectivo de seguidores corto en cantidad pero de una calidad suprema, representantes de un alavesismo sin concesiones que animó, disfrutó, sufrió y vivió esa panoplia de emociones que genera el asistir a un partido en casa del equipo del que se es, una de las mejores cosas que depara la vida al seguidor de un equipo de fútbol.

Y como ser del Alavés es, generalmente, vivir a contrapelo, la Segunda División se apareció en Mendizorroza de golpe, arreando donde más duele: un saque de banda del Elche en el primer minuto concluyó con el balón en la red de Bonano, impulsado por Gastón Casas, en una jugada ensayada en la que el balón llegó a botar dos veces en el área albiazul, para oprobio de los debutantes Casar y Mateo, que "se la comieron".

Sin embargo, este contratiempo no fue sino el inicio de unos cuarenta y cinco minutos de dominio albiazul. Con Carpintero y Astudillo en la medular, Jandro por derecha, De Lucas por la izquierda y Navarro como enganche y Aloisi de avanzado, el balón empezó a moverse siguiendo el dictado alavesista, y las ocasiones comenzaron a llegar. Navarro casi empata en el minuto ocho; poco después, De Lucas intentó rematar de cabeza, a puerta vacía, un balón que le venía mejor al pie. Astudillo lo intentaba en varias ocasiones y, al cuarto de hora, el equipo de Bañuelos conseguía anotar de jugada a balón parado: Brandán servía un corner hacia el borde del área, donde Navarro remató de volea al fondo de la red ilicitana.

Contenida la hemorragia en el marcador, el Alavés asentó su juego sin ceder el dominio. Coromina, en juego por un Casar lesionado, aportó orden a la zaga. Las ocasiones llegaron como chispazos: Astudillo, Jandro y de nuevo Navarro pusieron en aprietos a Caballero antes del descanso.

En la reanudación, el Elche controló mejor el centro del campo. Miguel avisó que las cosas no iban a ser como en la primera mitad, obligando a Bonano a trabajar nada más volver del descanso. Aloisi envió el balón a la cruceta en lo que pudo ser el 2-1 en el minuto 55. A partir de ahí, el Alavés lo intentó, sobre todo, cargando el juego por banda izquierda, con un Brandán convertido en galvanizador del juego ofensivo albiazul, moviendo en corto su banda y lanzando precisos pases de decenas de metros hacia la otra banda. El Elche se acercaba con peligro aprovechando algunos desajustes en la medular albiazul. Manolo Pérez dispuso de un balón franco en el borde del área, que fue rechazado por Coromina. Los intentos de Bañuelos de abrir el campo con Gentil chocaron con la escasa conexión de éste con sus compañeros, lo que no impidió que el equipo local consiguiese acercarse a la meta ilicitana, fundamentalmente por la izquierda, reforzada con la incorporación tardía de Moral.

Sin embargo, el marcador no se acabaría moviendo, ni por las intentonas albiazules ni por los lanzamientos de algunas faltas peligrosas cerca del área de Bonano, y el choque concluyó con un empate que supo a poco para los méritos mostrados por el Alavés, sobre todo en la primera mitad, y que premió la pillería ilicitana en la jugada del gol tempranero. Mendizorroza vivió el regreso a Segunda con buenas sensaciones, salvo en el marcador y en algún despiste defensivo. Y, sobre todo, volvió a estar con su equipo. Sin dudas, sin distracciones y sin concesiones.


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