Tres años después, de nuevo victoria
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26/8/2001 - 15:50
Enviada por fidel





Un partido, tres puntitos. La verdad es que uno se apuntaría de por vida a esto de empezar la Liga en Canarias ganando. Generalmente nos ha ido bien por allí en lides ligueras, y ayer no era el día para torcerse esta tendencia.

Este nuevo Glorioso venía tranmitiendo ilusión, algo difícil tras el clímax de Dortmund y tras la marcha de gente con peso en el once. Sin embargo, la pretemporada llamaba a la ilusión, una ilusión que debería refrendarse con puntos en juego. Y, sin que el partido dle Heliodoro fuese para tirar cohetes, sí que se vieron cosas interesantes, apuntes de un equipo que ya va siéndolo y que tiene un potencial de crecimiento importante, tanto en algunos elementos sueltos como en el acoplamiento del conjunto. Además, los tres puntos se vienen para la Península, con lo que las sensaciones buenas tienen un prosaico pero definidor respaldo clasificatorio.

Debutaron los seis recién llegados "de pantalón largo". Debutó Coloccini, que demostró técnica individual, descaro y contundencia, pero al que le falta todavía compenetración, principalmente con su compañero en el eje de la zaga, Téllez, y, a mi juicio, adaptarse al ritmo de juego de la Liga. Debutó también Mara, el otro novato en la liga, y fue un poco lo mismo que el Colocha: descaro, buenos detalles técnicos, escasez de ritmo y de poderío físico, pero una grandísima capacidad de mejora. Es el hombre menos hecho de los refuerzos -con todos los respetos al Arges Pitesti- y se nota, aunque mirándolo por el lado bueno, su capacidad de mejora es impresionante, y este es un equipo en el que los jugadores que trabajan y no le caen mal al míster mejoran, y mucho.

Llorens, otro novato albiazul, anduvo bien por la izquierda, liberando y haciendo más jugador a Begoña, y permitiendo a Geli volver a la derecha. Esta situación, de un zurdo en la zurda y un derecho en la derecha, da más naturalidad al juego del equipo, y pienso que puede contribuir a dotarle de una mayor solidez defensiva. De la parte ofensiva parace que se va a encargar, si las rojas se lo permiten, Rubén Navarro. Este hombre tiene un trabajo desagradable. Ayer se tuvo que pegar con dos y tres defensores tinerfeñistas, solo y lejos de la frontal, en el Reino de la Defensa Adelantada que propone Pepe Mel. Resolvió muy bien, anotando un gol de clase recibiendo en esa zona y voleando por encima del meta local. Un gran gol, petróleo en el desierto...

Witschge y Turiel salieron en la segunda mitad, en sendos cambios tácticos que permitieron vislumbrar que este equipo no tiene menos registros tácticos que el del pasado año, y que Mané va a poder matizar sobre la marcha sus planteamientos elevando el tono de contención o de creación con elementos de garantía.

El héroe del partido fue, sin duda, Kike. Un tío discutido, el hombre "taza de café" que sube un punto el nivel de nervios de la grada de Mendizorrotza cuando defiende el arco local, cuajó el mejor partido que le recuerdo. Bien de reflejos bajo palos, decidido en las salidas, oportuno en la primera mitad... salvó al equipo de encajar más de un gol. De los tres puntos, dos al menos se le pueden atribuir a él. Se que es injusto atribuir puntos a jugadores concretos, pero como a los porteros se les suelen reprochar con esa misma aritmética sus malas actuaciones, de justicia parece reconocerle a Kike en su haber el mérito del su gran partido convertido en puntos de vellón. De esos de los que al equipo le faltan cuarenta y dos para asegurarse un año más la permanencia, algo que no parece que tenga que ser excesivamente complicado para un equipo que a mí me recuerda mucho más al de hace dos años que al del año pasado. Y, en liga, aquél fue bastante mejor que el finalista de la Uefa.

Para acabar, no me resisto a hacer un poco de historia: Hace tres años, con el Alavés recién llegado a la Liga de las Estrellas, se jugó otro Tenerife-Alavés. El partido tenía mala pinta: los albiazules eran un equipo bisoño, de estreno en Primera. El Tenerife estaba recién salido de la época Uefa, un grande un poco venido a menos, habiendo sobrevivido al verbo florido de Valdano pero con capacidad de acojonar, sobre todo a un novato. Era por septiembre, y el Glorioso ganó.

Al final de esa liga, los chicharreros se fueron a Segunda con todos los honores, y el Glorioso se salvó de carambola en una última jornada memorable (en el sentido de que no se nos va de la memoria, del miedo que pasamos en aquel minuto eterno entre el final aquí y el final del Villarreal-Extremadura o viceversa). Ayer, con las tornas cambiadas -el Glorioso en su momento más alto, el Tenerife recién llegado de nuevo a Primera- el Alavés también ganó.

En este mundo del fútbol las tornas cambian rápidamente. En tres años se puede pasar del todo a la nada para regresar otra vez al todo, o no. Esta es la primera consecuencia del choque de ayer: disfrutemos del momento deportivo del equipo, que nadie sabe dónde estaremos dentro de dos años. Y, eso sí, estemos atentos para que desde ningún estamento del club se despilfarre ni un gramo de este capital de energía ilusionante que transmite este equipo.


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