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- ¡Qué poco me gustan estos partidos en los que un equipo va de más a menos! Y si ese equipo es el nuestro, peor. No creo en los equipos que empiezan dominando, no culminan su ocasioens, encajan un gol y tiran la toalla. No se puede empezar el partido a la velocidad de un Ferrari y terminarlo a la de una bicicleta. De esta manera se puede resumir el trayecto de novena minutos de fútbol de Deportivo Alavés en el Sardinero.
- Me vi gratamente sorprendido por el equipo en la primera mitad. En parte por su actitud de jugar en la mitad del terreno que pertenecía al Racing, en parte por la movilidad y ofrecimiento de los hombres de arriba. Y en parte por la buena dirección de Gerard. Incluso en el descanso, y con un gol en contra, pensé ingenuamente que se podía sacar algo positivo ante los cántabros. Vista la segunda mitad, me tengo que olvidar de la primera, y no tengo más remedio que decir que el Deportivo Alavés terminó dominado por un Racing en plena crisis debido a los errores albiazules.
- Coincido con Mané en que el Deportivo Alavés perdió por sus propios fallos y por su propio planteamiento tras el descanso. Menos mal que el técnico de Balmaseda -ya era hora- reconoció que se había equivocado en la forma de llevar el partido en la segunda mitad.
- Falta de rapidez, o dicho de otra foma, lentitud exasperante, y muchas pérdidas de balón fueron la constante del segundo tiempo.
- Con 1-0 en contra, en un partido en el que había mucho que ganar y poco que perder, se necesitaban creatividad y movilidad, la que estaba aportando el argentino Vitmaina Sánchez. Cuando Mané lo cambió, me di cuenta que se iba a volver a perder un partido. En la segunda parte bien es cierto que el Racing jugó más y mejor gracias sobre todo a las facilidades de la defensa albiazul que hizo aguas tanto por la banda izquierda de Josete como por la derecha de Belsúe, ayer bastante desafortunados.
- Contra ellos se enfrentó el pequeño, hábil y rápido Munitis. Se convirtió en una pesadilla para la defensa vitoriana, de la que pienso Iván Rocha fue el mejor, el más acertado y activo de los cuatro defensas pese a verse superado en el primer gol por el pequeño delantero.
- El centro del campo, pese a mantener la posición del balón más tiempo que sus rivales, encalló en la tela de araña tejida por el técnico paraguayo, perdieron multitud de balones que aprovecharon sobre todo Geli y Víctor para lanzar las contras a toda velocidad. El Racing quiso jugarle al Deportivo Alavés como 24 horas antes el Valencia lo hizo con el Barça. Afortunadamente Munitis, que es un gran jugador, no es el piojo López. De ese centro del campo albiazul vuelvo a sacar la misma conclusión de siempre, y es que cuando Gerard encuentra dificultades para distribuir el balón, hay problemas. Nadie acepta el reto de la responsabilidad de dirigir al equipo. Creo también que en ataque se insistió demasiado en meter balones a Salinas, olvidándonos de las bandas. Ni Julio ni Magno tuvieron opciones.
- Más reflexiones: no tentiendo por qué Mané sigue dando minutos a un Berti fuera de forma. El italinao no está ni para jugar un partido entre solteros y casados. Hombres como Alex o Alfonso seguro que están mejor. Tampoco me explico por qué, si exceptuamos a Iván Rocha, Gerard y Berruet cuando juega, nadie en este equipo es capaz de realizar remates de cabeza. No solo lo digo yo, sino también los jugadores. Palabras como "desorden", "alocoados", "sin sentido" y "sin cabeza" salieron de la boca de los jugadores después del choque.
- Algo positivo: ante el Racing, Tito no encajó ningún gol de cabeza.
- Quiero terminar con un comentario: esta semana he leído en el diario DEIA una carta de una aficionada en defensa de Pablo y atacando ferozmente a un compañero periodista por haber publicado en su medio una columna criticando la actitud del vitoriano con los medios de comunicación. Yo le diría a esta persona tres cosas: primero, que los deportistas a nivel general muchas veces utilizan a los propios medios. Segundo: que los periodistas no vivimos de los deportistas ni del mundo del deporte. Hay otras secciones en las que también se puede trabajar. No todo acaba en el mundo del deporte. Y tercero, que en plena democracia, no exiten o no deben de existir los intocables ni las bulas, y si un jugador merece una crítica, la tendrá. De igual manera que si merece una alabanza también la tendrá. La afición no es tonta y a la afición no se le va a engañar a estas alturas. Y que conste que pienso que Pablo tiene calidad a raudales y creo también que mi compañero del diario Deia se pudo equivocar al publicar esa columna.
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