por Mikel Sagarduy
21/octubre/1.999
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Menudo panorama se nos viene encima. El Deportivo Alavés o mejor dicho Mané, con su conservadurismo, ha echado por tierra una magnífica ventaja que colocaba al equipo en una gran disposición para afrontar los partidos de fuera de casa sin presión, sin la eterna necesidad de puntuar por obligación, pero sí con la posibilidad de jugar a meter miedo, de jugar a gustarse, de jugar a ganar, sabiendo que esa predisposición hubiera sido suficiente para tener a la afición contenta, aun habiendo perdido, contenta de ver tan solo otro talante. Contenta solo de haberlo intentado por principio, que no por necesidad.
Ahora nos encontramos en la carrera de Mané, que es la misma que la del cangrejo: andar hacia atrás por no haber intentado tan siquiera pasitos hacia delante. Cuando ya todos creímos olvidado el Taka-Taka y enfrente un rival necesitado como nunca, un rival que herido es mucho más peligroso que los anteriores Oviedo y Atletico de Madrid en sus mismas circunstancias.
Después del varapalo recibido de parte del Racing, y tras tres derrotas consecutivas el equipo donostiarra se conjuró para sacar algo frente al Espanyol. No pudieron hacerlo, pero sí rascaron un empate, que ante un rival de crédito les va a venir muy bien sobre todo moralmente. Eso sí, las cronicas y las declaraciones de los jugadores, después del partido, ya glosaban sobre la perentoria necesidad de confirmar la mejoría ganando ante el Depor.
Tras el tercer puesto de hace dos temporadas, la pasada fue un tanto decepcionante para el club Txuri Urdin. Repletos de extranjeros (recordemos
que en el partido de ida que jugaron contra nosotros más de la mitad del equipo estaba formado por extranjeros) y finalizaron la liga en un discreto puesto, que no les dio acceso a ocupar plaza europea, que es un objetivo al iniciar la liga, temporada tras temporada. La abundancia de foráneos, en muchos casos, que no aportan nada y tapan el paso a jóvenes canteranos -caso de Cvitanovic, Kuhbauer o Sa Pinto, (que no convence ni como persona ni como jugador) - dio que pensar al Consejo y al entorno y se han planteado dar más oportunidades a los Idiakez, Aldeondo, Rekarte, Iker Alvarez, Aramburu o Llorente, para fichar un único extranjero com Bonilla.
El equipo realista, que hasta el empate de Montjuic llevaba tres partidos perdiendo de forma consecutiva, fue a Barcelona a no perder. Para ello, Krauss varió sistema e introdujo dos hombres que no jugaban con asiduidad. Del habitual 4-4-2 paso al 4-2-3-1 con Pikabea en el lateral izquierdo en detrimento del ofensivo Aranzabal y con Adepoju en el doble pivote ayudando a Gómez. El otro hombre no habitual fue Antía, en el centro de la defensa. Krauss buscó con ello fortalecer la zaga para forzar tímidos contragolpes con Idiakez, Sa Pinto o Bonilla. Al finall, en 94 minutos, solo consiguieron disparar una vez entre los tres palos.
El próximo domingo la disposición será distinta. Después de conseguir un empate, en un campo en el que sus siete últimos visitantes habían caído, saldrán con otra mentalidad, mucho más ofensiva y agresiva, para dar validez al susodicho punto.
Es muy posible que vuelvan al esquema de dos puntas, con dos hombres por
cada banda. En la izquierda Aranzábal y De Pedro, mientras que en la derecha formarán Fuentes y Aramburu, aunque no sería ninguna sorpresa que variaran en funcion del desarrollo del partido.
Un factor que tienen a su favor es la situación de duda que el Glorioso se ha creado a si mismo. En estas situaciones el D. Alavés sale malparado generalmente ante equipos más maduros y con más oficio en Primera. En
cualquier caso, que Mané salga a ganar y no desprecie la calidad futbolística de sus hombres, cuando les manda pasarse un partido entero defendiendo y luego pierden, para decir: "esto es lo que hay". Los que discernimos estas actitudes- y somos legión- decimos: " Esto es lo que hay si ", un equipo mal dirigido desde el banquillo.
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