Fidel Gómez Vitoria, 26/marzo/2.000
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- No puedo esta vez tampoco enrollarme demasiado sobre el partido, porque solo pude ver veintitantos minutos de la segunda parte y un resumen de jugadas del choque. El Glorioso-Zaragoza competía en las pantallas con el Madrid-Rayo, y eso, en la inmensa mayoría del mundo mundial equivale a que la tele del garito, tasca, centro regional o bar de copas va a mostrar a los de Del Bosque haciendo lo que pueden contra los de Juande.
- Aun así, lo poco que pude ver en directo, es un símbolo de lo que es este Glorioso, un elemento más para estar orgulloso de nuestro equipo. En los veinticinco minutos iniciales de la segunda parte que pude ver, sin sonido televisivo, eché en falta a Begoña y a Téllez, me sorprendió que estuviese Eggen en el campo, vi como el equipo se iba haciendo poco a poco con el choque, tras unos inicios titubeantes, vi a Contra mandar una al palo, tuve la certeza de que el equipo iba a ganar.
- En ningún momento me pareció apreciar que el equipo jugaba con diez. El partido tenía toda la traza de terminar como los últimos choques, con el Glorioso pasando por encima de su rival. Pero, por desgracia, yo no tenía toda la información. El resumen post-partido, visto entre madridistas de origen gallego resignados por el heróico empate de su equipo ante el Rayo, aportó los elementos que explicaron el por qué, en los últimos minutos del choque, el Zaragoza se llevó el partido.
- En este resumen pude ver a Téllez llegando tarde a un cruce con Juanele. Entrada por detrás, tarjeta roja. El reglamento es claro. Y Megía Dávila así lo vio y aplicó. Es casi el único, eso sí, que lo hace. Y no creo que siempre. Pero no se le puede decir nada.
- También vi a un Glorioso peleador, intentando imponer su juego pese a la inferioridad. Vi una vez más a Karmona subir -cada vez me hacen más gracia quienes ningunean desde el punto de vista técnico y táctico al capi- y dar una asistencia de casi gol. Y vi, y he vuelto a ver, varias veces, a Nan Ribera caer en el área, y no veo penalti. En eso coincidimos Megía y yo, ¡mira tú que mal!.
- En cualquier caso, esta vez "noventa minuti fueron molto longos en Mendizorrotza", solo que nos tocó a nosotros pagar la factura de un partido tan largo. Los goles de Acuña al final fue tomar una cucharada de la medicina que el Glorioso tan bien y abundamentemente ha sabido administrar en este año triunfal.
- Año que sigue siendo, pese al traspiés del sábado, grande para el equipo. Se sigue estando a tiro de piedra del título, cerca de la Champions y dentro de la zona UEFA con comodidad. La derrota del sábado hay que catalogarla dentro del capítulo de esos partidos en los que al equipo se le pide que de el máximo, con lo cual nos damos por satisfechos, con independencia del marcador.
- Y para acabar, un tirón de orejas: os dejo hace diez días el equipo segundo y vengo y me lo encuentro quinto... ¡si es que no se os puede dejar solos, coño!
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