Fidel Gómez Vitoria, 30/abril/2.000
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- De regreso para casa he parado a echar gasolina y me he encotrado en el surtidor con los cuatro monjes budistas estos que han estado en Mendi, que se volvían para casa con otra gente en una flamante furgoneta roja matrícula de Navarra. Los cuatro hombres santos es posible que hoy se hayan ganado un poquito más su hueco en el cielo, o donde esa gente vaya, porque el espectáculo visto entre albiazules y pucelanos no fue de los que apasionen a los que lo observen con un ojo neutral. Los budistas tenían cara de tedio. Supongo que vendrían a ver al Shoji Jo, y al final lo más oriental que pudieron ver fue a Salinas.
- Porque lo de Julio volvió a ser de sombrerazo. El hombre se mueve, busca la posición, incordia, a veces parece que pasa un poco, no va a disputar balones que sabe que no va a ganar, porque no tiene que demostrar nada a nadie que no sea él mismo. No busca aplausos por "¡uys!" ni "casis". Pero hay una zona del campo en la que es letal. Puede fallar -yo le pude ver en Boston fallar el que hubiese sido el gol más importante de su vida- pero generalmente acierta.En revancha, el de ayer lo fue, para la vida como alavesistas de muchos de nosotros. Si este hombre, tal y como está, tiene que retirarse por no recibir ofertas, es que el fútbol definitivamente ha perdido el norte.
- El gol fue un auténtico bálsamo para un partido que tenía trampa. Mané cambió el esquema, situando tres centrales y variando el centro del campo por la ausencia de Desio. Por cierto, no se qué coño pintaba el Loco en el banco si no podía jugar... El caso es que el equipo se resintió en el cambio, al menos de principio, y costó hacerse con el partido. Por contra, el Valladolid salió como si con él no fuese la cosa, pero a lo largo del partido, intermitentemente, creó peligro. Incluso agobió y permitió el lucimiento una vez más, del Tincho. Así que el gol serenó los ánimos y ayudó a que el equipo se terminase de encontrar en esa poco habitual disposición táctica.
- Aparte del cambio de esquema, hubo más cosas reseñables. Por ejemplo, el trabajo de Magno. Siento debilidad por este jugador, pero creo que ayer mereció objetivamente ser destacado por el trabajo realizado, con toques de calidad creativa y dosis de trabajo defensivo. También me gustó Morales, en su sitio natural. Lástima que se vaya al Espnyol. Le vi bien a Pablo, en su regreso al equipo titular, y me gustó también el Pulpo, y Contra... También fue el segundo día consecutivo de Begoña en el banco -este no es mi Mané...- y el día en el que expulsaron al central con menos sangre de la Primera División.
- Este Eggen es un buen jugador, pero me pone de los nervios. El caso es que no falla, pero es de otro planeta. Un ejemplo: estás aguantando con los dientes un 1-0 a falta de diez minutos, te sacan la roja, y en vez de largarte dando un rodeo, haciéndote el cojo, saludando efusivamente a propios y extraños y saludando a la afición desde el centro del campo, coje el tío y se larga por la banda contraria, solo por el hecho de que estaba a dos metros de esa línea y a sesenta del banquillo. Lo dicho, de los nervios.
- Pues ya parece que estamos en Europa... Poco se puede decir que no se haya dicho ya. Que este equipo, con su presupuesto, se haya metido en Uefa y pueda entrar -creo que sí- en Champions- es un milagro aritmético indiscutible.
- Analizando la temporada, lo que han hecho los demás equipos, el milagro no es tal. Nunca el fútbol ha sido cuestión de lógica, y el mayor presupuesto no siempre se ha impuesto. Al Alavés le ha pasado cuando ha sido cabeza de ratón, en Tercera, en Segunda B, cuando ha sido equipo millonario. Le ha costado Dios y ayuda ser campeón. Las diferencias de presupuesto son muy relativas, y se pueden compensar con otras cualidades.
- El presupuesto lo compone, básicamente, la suma de salarios de los jugadores. Es decir, la suma de las individualidades. Y una suma a veces incongruente. Por ejemplo, si Anelka se lleva crudos, pongamos, 250 kilitos -que serán más- y Javi Moreno, pongamos que 25 -que espero que sean más- el francés debería de marcar 10 goles por cada gol de Javinho. Esas cuentas, evidentemente, no salen.
- Pero es que, además, hay un intangible que no se presupuesta, y que este año está marcando la diferencia en favor de nuestro Glorioso: es esa química especial entre los componentes de una plantilla que convierte una suma de jugadores en un equipo. Es la victoria del pincho de tortilla de los viernes sobre el traje de Armani y el Ferrari.
- Es momento de celebración, pero no de volverse loco. No nos conviene olvidarnos de dónde venimos. Somos un equipo humilde, cuya virtud, el espíritu de equipo, es una herencia de la Segunda División. Eso y el sueldo de algunos jugadores, incluso de los básicos en el esquema. El equipo no lo tiene fácil para crecer mucho por la vía de los presupuestos sin fiarse a la suerte. Por eso no tiene que perder, no por asomo, el resto de las virtudes.
- Bueno, hoy me he enrollado bastante. En parte, porque el lunes no toca ir a currelar, y en parte porque me acuerdo que hace diez años estábamos en tercera, hace cinco en Segunda B, el año pasado la última jornada estuvimos en vilo con el partido acabado -crueldad suprema- y porque cuando he llegado a casa lo primero que he hecho ha sido comprobar que el pasaporte sigue en su sitio y que no está caducado. Y buscar ese papel pensando en el Glorioso, amig@s glorinautas, es la ostia. Y que me perdonen los monjes budistas.
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