Informaciones sobre el Deportivo Alavés

Carácter y principios

05/10/2005 - 23:17 - Enviada por fidel

Es curiosa la relación que existe entre Racing, Alavés y Piterman. Cuando el heterodoxo americano se hizo cargo del club cántabro encadenó una serie de derrotas que se cortó cuando le visitó el ultraortodoxo Deportivo Alavés. Empezaba la segunda vuelta, y ellos fueron para arriba y nosotros caminito del Ejido. En aquellos días se hablaba de que había dos plazas de descenso en juego, porque una la tenía adjudicada el Racing. La sabiduría popular a veces está mal informada... Este año, de nuevo Racing y Alavés se enfrentaban con el equipo de Piterman en una mala racha, cinco jornadas sin ganar, colista sin discusión. El resultado, ya lo sabemos. El caso es que, en estos partidos los equipos ganan y pierden, aunque siempre gana el mismo.

Varios factores confluyeron en la victoria albiazul que nos pueden dar claves sobre cómo está el equipo. Básicamente, el Alavés recuperó el gol. Es cierto que marcaron los centrocampistas y no los delanteros, y que los goles llegaron tras sendos rebotes, aunque no es menos cierto que la efectividad se mide por la capacidad de aprovechar las ocasiones, y eso lo hizo el Alavés en dos ocasiones.

El equipo no fue a más en defensa. Los centrales Pellegrino y Juanito parecen consolidados, pero los laterales, por lesiones o decisiones tácticas, han variado mucho. Se cometieron errores, con la circunstancia de que enfente había delanteros mortales y no superclases imitadores de animales. Ante rivales de este mundo, los pequeños errores no se penan siempre con gol en contra. Eso salvó al Alavés, y nos da esperanza cara al futuro.

Quizás lo que mejor hizo el Alavés fue mantener el tipo. Ante un rival aguerrido que se empleó a fondo -vamos, que dio toda la leña que quiso y más- lo mismo que ante un ambiente adverso hacia algunos componentes de la expedición albiazul, e incluso ante una evolución negativa del marcador, con un empate a falta de un cuarto de hora que parecía podía hundir al equipo si hubiese mostrado la consistencia mentar de una semana antes, por ejemplo. El carácter fue la conquista del día.

Y ahora, sin fútbol, llega el caso Messi. El papel del Alavés en esta historia es, una vez más, heterodoxo. En este mundo, y no solo hablo del fútbol, no es frecuente, e incluso está mal visto, que alguien luche por algo que no le ataña directamente. Por eso no es de extrañar la reacción de mucha gente alavesista, que no ve qué pinta el club albiazul presionando en este caso. Pienso, sin embargo, que el club hace bien en defender el que se cumpla escrupulosamente con la normativa, aunque parezca que el lío de la ficha de Messi no nos afecta. Lo que pasa es que sí que nos afecta: en una liga con las desigualdades abismales que existen entre los equipos grandes y los humildes, lo único que iguala a todos es la ley, y se se instaura el régimen de las alcaldadas, al Alavés siempre le irá mal, porque no tiene influencia -nunca la ha tenido- como para conseguir que nadie prevarique a su favor. El que el resto de equipos no se quieran meter en líos debe de ser tomado más como una vergüenza hacia su actitud que como una prueba de que nos hemos metido donde no nos llaman.

Me sorprende que en una ciudad como esta en la que nos decimos tan sensibles hacia las injusticias, algunas de ellas muy lejanas, no se apoye en bloque esta actitud del club de aquí, que no deja de ser una defensa en solitario ante una injusticia que favorece al rico. Parece que una cosa es tener un poster del Che en casa y otra es aceptar que el yanqui tiene principios.